Messi en la cima

Tras los ocho minutos iniciales, el Manchester United parecía listo para machacar al Barcelona. Sin un futbol ornamental, pero coherente, la tropa inglesa estaba lanzada hacia delante, mientras el equipo catalán, replegado, pasaba apuros ante la arremetida. A esas alturas, Cristiano Ronaldo, quien llegó desbocado disparando todo lo que se aproximó a sus pies, había […]

Tras los ocho minutos iniciales, el Manchester United parecía listo para machacar al Barcelona. Sin un futbol ornamental, pero coherente, la tropa inglesa estaba lanzada hacia delante, mientras el equipo catalán, replegado, pasaba apuros ante la arremetida.

A esas alturas, Cristiano Ronaldo, quien llegó desbocado disparando todo lo que se aproximó a sus pies, había despachado cuatro misiles frente a la portería resguardada por Víctor Valdés. Así que el Manchester no se tardó mucho en mostrar su autoridad.

Pero de pronto, perdieron la pelota, el control del juego, el título de Europa y la gloria que sucede al éxito. Hasta entonces, el Barcelona no había pronunciado palabra, y peor aún, Lionel Messi ni siquiera había tocado la bola por primera vez en el encuentro.

Sin embargo, con el balón a sus pies, el Barcelona reaccionó y fiel a su futbol vistoso y transparente, enhebró una primera jugada que culminó en la cabaña contraria, cuando tras ser habilitado por Iniesta, Eto’o burló al arquero Van der Sar y soltó un latigazo.

Ahí se pusieron las cosas en orden. Los españoles comenzaron a controlar el balón y, de paso, el partido, mientras Ronaldo, cuyos disparos iniciales hicieron temblar Cataluña, desaparecía casi por completo en una noche histórica para los barceloneses.

Y mientras Ronaldo menguaba, ratificando su dificultad de hacerse notar en las grandes citas, Messi crecía hasta confirmarse como el mejor jugador del mundo. Y para disipar cualquier objeción sobre su nivel, remató de cabeza, su habilidad más cuestionada.

Ésta fue una batalla que se decidió en el mediocampo con Xavi e Iniesta encendidos en toda la jornada, controlando los tiempos y creando posibilidades, pero el duelo particular entre Messi y Ronaldo se lo llevó de calle el argentino, quien fue de menos a más.

De igual modo creció el Barcelona, que tras mostrarse impotente frente a un Manchester atrevido y bien organizado al principio, regresó a su estilo armonioso y comenzó a darle carácter realista a su sueño de tres coronas en una temporada que pasará a la historia.

Ayer en Roma, Ronaldo le cedió el protagonismo a Messi y también en Balón de Oro. El argentino está en la cima, al igual que este Barsa, ante el cual no es difícil inclinar nuestra admiración.

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