- Programas como Hambre Cero no ayudan
Este año la inseguridad alimentaria llegará a niveles preocupantes en el país, según el sociólogo e investigador Cirilo Otero, quien expuso el tema en el conversatorio La crisis económica y la producción agroalimentaria en Nicaragua, organizado por la Fundación Konrad Adenauer.
Para 2009, el porcentaje de la población con problemas de alimentación llegará al 41 por ciento. En 2005 ese indicador era del 29 por ciento, según el informe Inseguridad Alimentaria Nutricional en Nicaragua, del Centro de Investigaciones de Políticas Ambientales.
El motivo de este incremento, explicó Otero, es que la crisis mundial ha provocado la reducción del financiamiento al sector productivo, aminorando la cantidad de producción, lo cual a su vez dificultará el acceso a los alimentos.
“Hay legislación superficial e incoherente de inseguridad alimentaria, con tratados de libre comercio que desarrollan más las importaciones que las exportaciones”, dijo.
Citando datos del Ministerio Agropecuario y Forestal, Otero dejó en evidencia los problemas alimentarios que se avecinan por la falta de capacidad de aumento del área y del rendimiento.
“Dicen que sólo atenderán a 83 mil productores en el ciclo 2009-2010 y en el campo hay 220 mil familias productoras”, ejemplificó.
“Además, dicen que atenderán a 45 mil pequeños productores agrícolas, y que necesitan 45.4 millones de córdobas, pero de eso sólo tienen 32, faltan 12”, continuó.
Esto, a criterio de Otero, provocará que obligatoriamente se deba aumentar la importación de productos, aunque eso no garantiza que la población tenga posibilidad de adquirirlos.
HAMBRE CERO LIMITADO
Al consultarle a Otero si programas como Hambre Cero ayudan a reducir la inseguridad alimentaria, contestó: “Yo creo que Hambre Cero es un programa electorero, fue creado principalmente para un período preelectoral”.
“Yo lo calificaría de muy limitado y hasta pálido para resolver el problema agroalimentario de Nicaragua”, dijo.
El programa tiene destinado este año 194 millones de córdobas, pero Otero calcula que se necesitan al menos seis veces esa cantidad para atender al sector agropecuario.