Conspiraciones católicas de consumo rápido
Tengo que reconocer que pese a sus muchas deficiencias, no se puede descartar Ángeles & Demonios como una película a ver. Sí, tiene decenas de problemas y fallas. Es una cinta de consumo rápido que explota el gusto del público por las conspiraciones religiosas, pero a diferencia de la controversia gratuita e inflada de El Código Da Vinci, esta vez, hicieron mejor las cosas. Empezando por darle un corte de pelo más decente al profesor experto en símbolos Robert Langdon (Tom Hanks).
A pesar de estar basada en el libro homónimo de Dan Brown que se ubica antes de El Código Da Vinci, la película nos muestra a Langdon como un proscrito de la Iglesia católica luego de su involucramiento en los incidentes que comenzaron en el Museo Louvre de París.
Sin embargo, una conspiración de otra poderosa secta, denominada los Illuminati (en El Código eran los Caballeros Templarios) pretende vengarse de los sufrimientos que les ha hecho pasar la Iglesia católica. destruyendo la Ciudad del Vaticano en mero cónclave cardenalicio para elegir a un nuevo Santo Padre. Suena fantástico ¿verdad?
La trama parece ser la mejor tarea de colegio de un adolescente fanático de las teorías de conspiración. Hay para todos los gustos. Misterios religiosos. Sectas secretas. Destrucción masiva. Asesinatos con toques particulares. Heroísmo tonto. ¡Caramba! Si sólo faltó que aparecieran extraterrestres queriendo dominar el mundo.
Sin embargo, lo que faltó en contenido sobró en realización. La cinta tiene un ritmo tan intenso que definitivamente brinda la sensación de que toda la falacia mostrada es una crisis real.
Los actores dan su mejor esfuerzo para enseriar la situación. La química entre Hanks y la sexy científica Victtoria Vetra (no hay nada mejor que tanta inteligencia esté guardada en tanta belleza) es lo suficientemente entretenida como para perdonarles algunos cuantos clichés.
Stellan Skarsgard y Ewan McGregor pues cumplen con lo básico para hacer creíbles sus papeles, pero claramente no pusieron su mejor esfuerzo en el intento.
Quien si se tomó las cosas muy en serio fue el poco conocido actor danés Nikolai Lie Kaas, como un frío asesino sin nombre. Sometido a predecibles diálogos, logra con mucho esfuerzo convertir a su personaje en alguien tan temible que nos recuerda al desquiciado Anton Chigurh (Javier Bardem) en Sin lugar para los débiles.
La Iglesia católica aprendió mucho de los errores que tuvo al sobredimensionar El Código Da Vinci.
Enfrentó la nula controversia religiosa que pretendió, por razones financieras, imponer Ángeles & Demonios, con una definición que resume inteligentemente lo que en realidad es, según cita El Diario del Vaticano del 6 de mayo pasado: “Comercial e inexacta, un entretenimiento inofensivo que no representa un peligro para la Iglesia”.
Si es católico creyente, vaya tranquilo al cine. Si no lo es, también. Le aseguro que se distraerá, comerá compulsivamente sus palomitas de maíz, se emocionará con el fantasioso argumento y seguirá creyendo , cuidado con mas fuerza incluso, en la religión que profesa. Eso es bastante ya para un filme tan superfluo como este.