- Exigirán que renuncie el Presidente de Guatemala por su presunta participación en el crimen de Rodrigo Rosenberg
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Los guatemaltecos, que apoyan y los que rechazan al presidente Álvaro Colom, medirán hoy sus fuerzas en multitudinarias manifestaciones contrarias que, por separado, realizarán en las principales plazas de la capital.
Los que rechazan al mandatario, y que incluso exigen su renuncia del cargo por su presunta participación en el crimen del abogado Rodrigo Rosenberg, se concentrarán en la Plaza Italia, en el centro de la ciudad.
En tanto que los que apoyan al Jefe de Estado harán lo mismo en la Plaza de la Constitución, frente al Palacio Nacional de la Cultura, en el centro cívico.
Al primer grupo, en su mayoría integrado por ciudadanos de las clases medias y altas, se ha unido el poderoso sector empresarial, organizado en el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif), que ha pedido a sus asociados participar en la manifestación.
“Este domingo los guatemaltecos seremos parte de una gran concentración por el cumplimiento de la ley y en defensa de nuestro derecho a una justicia pronta y cumplida, para vivir en una Guatemala en paz”, señala un campo pagado por los empresarios, publicado en los medios locales.
También han anunciado su participación el general retirado Otto Pérez Molina, el empresario Alejandro Giammattei, el académico Eduardo Suger, líderes de la oposición y ex candidatos a la Presidencia del país, derrotados por Colom en los comicios de 2007.
“Le pido al Presidente que deje de hacerse la víctima, que deje de decir que esto es un complot y una desestabilización. La única forma de hacer una investigación clara y transparente es que el Presidente se retire del cargo”, señaló Pérez Molina en un mensaje difundido desde hace dos días en las principales radios del país.
La manifestación de apoyo al mandatario, que ha sido organizada por el oficialista partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), será respaldada por organizaciones populares y sindicales afines a la administración socialdemócrata de Colom.
Se prevé que a este grupo se unan los habitantes de las zonas populares y barrios marginales de la capital, que son beneficiados por los programas de combate a la pobreza, que lidera la esposa del Presidente, Sandra Torres.
Empleados de diferentes instituciones del Gobierno, según medios locales, son amenazados por sus superiores de que podrían perder sus empleos de no participar en la manifestación de apoyo a Colom.
Según analistas locales, el resultado de las manifestaciones será un “termómetro” para medir fuerzas en torno a la crisis de gobernabilidad, iniciada el pasado lunes cuando se hizo público un vídeo grabado por Rosenberg tres días antes de su muerte, en el que lo responsabiliza de su asesinato.
“Si usted está viendo este vídeo es porque yo, Rodrigo Rosenberg Marzano, fui asesinado por el secretario privado de la Presidencia, Gustavo Alejos, y su socio Gregorio Valdez (empresario vinculado al Gobierno), con la aprobación del señor Álvaro Colom y de (su esposa) Sandra de Colom”, se escucha decir al abogado en la grabación.
Colom ha negado insistentemente el contenido del vídeo, asegurando que la cinta y el asesinato del abogado forman parte de un plan “bien planificado” de grupos que pretenden desestabilizar su gobierno, y subrayando que no renunciará a la Presidencia, y que “sólo muerto” será sacado del Palacio de Gobierno.
Sin embargo, ni su discurso, ni sus acciones han sido suficientes para convencer a miles de personas, que por diferentes medios han manifestado su desconfianza y han exigido que dimita del cargo y se someta a una investigación penal.