- Estamos en una nueva evangelización, dice director de Comunicación
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Monseñor Héctor Gutiérrez, director de Comunicación del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), que sesiona desde el martes en Managua, admitió ayer en conferencia de prensa que la Iglesia católica está consciente y preocupada por la migración de católicos a otras religiones evangélicas o sectas no cristianas, por lo que actúa con una nueva metodología de evangelización.
“Nosotros en América Latina sí nos damos cuenta de las dificultades que estamos viviendo. No tenemos los ojos ciegos ante la emigración que se ha presentado con relación a la fe. Somos conscientes. Hemos analizado el problema, nos ha preocupado y le hemos buscado soluciones”, dijo Gutiérrez.
En Nicaragua, a mediados de abril, LA PRENSA publicó un análisis comparativo de M&R Consultores, con datos de 1991 al 2009, según el cual los católicos disminuyeron en esos años de nueve a cinco por cada diez nicaragüenses.
Mientras los evangélicos aumentaron de cuatro a veintisiete por cada cien.
NUEVA EVANGELIZACIÓN
Según Gutiérrez, “afortunadamente la propuesta de cambio se hizo desde 1992, en ocasión de los 500 años de evangelización”, con una nueva metodología.
“Siempre Cristo, como nuestro camino, verdad y vida, que resucitó y es razón de nuestra vida. Eso no cambia. Pero sí con una nueva metodología, que incluye a los medios de comunicación (…) y las nuevas tecnologías … y una nueva expresión, de amor, de optimismo, de vida, de resurrección”, dijo Gutiérrez.
“América Latina está pasando un mal momento ahora, en todo el aspecto político, económico, financiero, educacional. Nosotros no nos sentimos derrotados ni podemos permitir que nuestras comunidades, que creen en el Cristo Vivo, se vayan a dejar derrotar”, añadió.
A propósito de la situación política y socioeconómica, el presidente del Celam, Raymundo Damanesco, mencionó que los obispos tuvieron una presentación general sobre ésta, a cargo de un experto chileno.
Sin embargo, negó que el Celam discuta en su agenda las relaciones particulares entre la Iglesia y ciertos gobiernos. Aunque también se ha admitido que ocurren comentarios inevitables entre los obispos participantes de la asamblea plenaria, que concluye mañana en la capital.