No se engañe, la X es por película reprobada
La furia que despliega con tanta intensidad Wolverine (Hugh Jackman) no es sólo para despedazar villanos. Me atrevo a decir que sus garras de adamántium (el metal más poderoso del mundo, según la ciencia cómic) también gustarían desgarrar a los guionistas de la película, y de paso, al astuto ladrón que logró hurtar una versión sin editar del filme y colocarla en Internet.
Bueno, tal vez la furia de Wolverine hacia el ladrón podría apaciguarse, ahora que los números indican que la cinta está en camino a convertirse en todo un éxito taquillero, pese al incidente. Pero no exagero al decirle que esa cinta pirata, a la que le faltaron los retoques de algunos efectos especiales (se pueden ver los cables que usan los actores o las muecas de éstos para simular algunas acrobacias) puede resultarle más entretenida y divertida que la versión final.
Como su nombre indica, la cinta nos lleva al origen del más popular de los X Men. Gracias a su habilidad mutante para sanar instantáneamente, Logan es llamado a unirse al equipo especial que forma parte de un proyecto militar denominado Arma X. Cansado de las atrocidades cometidas en las misiones, abandona el equipo para llevar una vida normal en las montañas canadienses, junto a Silver Fox (Lynn Collins). Sin embargo, su pasado lo persigue y en afán de saciar su venganza, Logan se convierte en Wolverine.
Olvídense de la polémica acerca de que si usted es fanático o no de los comics. La cinta falla porque no ofrece ninguna novedad. Solamente es una reiteración de la pasión y fuerza que imprime el talentoso Jackman a su personaje. Pero éste ya viene desgastado de las tres exitosas versiones anteriores, las que tuvieron mucho mejor contenido y balance. Es como que a uno le repitan un buen chiste una y otra vez. Por más bueno que sea, aburre.
En las X Men anteriores, las dos primeras dirigidas por Bryan Singer y la última por Brett Ratner, se hizo un notable trabajo en acomodar a tantos personajes con diversas historias y conflictos entre sí, sin sacrificar la acción característica de estos filmes.
X Men-Wolwerine es todo lo contrario. Secuencias de acción, ruidosas y burdas colmaron la cinta. Los personajes, a pesar de ser muchos, quedaron tan marginados que ni parecieran formar parte de la película. Se desvanecen de nuestra memoria tan rápido como se teletransporta uno de ellos, interpretado sosamente por uno de los miembros de los Black Eye Peas.
Jackman y Liev Schreiber (Victor Credd/Sabretooh) logran crear una rivalidad interesante, pero no la suficiente para sostener el interés durante las dos horas del filme. Hicieron su mejor esfuerzo, con todo y que pasaron la mayor parte del tiempo tratando de matarse uno al otro.