El Vicente Padilla que hemos añorado ha sido al fin algo real en sus últimas dos aperturas con los Rangers.
El poderoso lanzador de Chinandega se ha dedicado a estrangular adversarios y, con su exuberante fortaleza y llamativo control, no ha dejado espacio a las dudas con relación a su nivel.
“Me quito el sombrero ante Vicente. Tiró en forma grandiosa”, dijo al Dallas Morning News, Hank Blalock, el bateador designado de Texas, quien respaldó al nica con dos jonrones ante Chicago el domingo.
Padilla, quien había lanzado ocho innings de un hit contra Seattle en su salida anterior, es el primer pitcher en permitir sólo un cañonazo en dos aperturas consecutivas de al menos siete entradas, en los últimos tres años.
El venezolano Freddy García, de los Medias Blancas, lo había hecho por última vez en septiembre del 2006. En tanto, Padilla es a la vez apenas el octavo tirador en conseguirlo desde la campaña de 1954 en todas las Ligas Mayores.
“Hace tres aperturas había cuestionamientos acerca de su velocidad. Y con Padilla, tú no sabes si eso es algo planeado o si eso es él. Pero puede pichar, puede manipular la bola. Puede hacer cosas buenas y sólo le tomó un rato volverlo a hacer”, dijo el manager de Texas, Ron Washington.
Vicente sólo permite dos hits y dos carreras —una sucia— en sus últimas dos salidas, en las que acumula 15 entradas lanzadas, lo que ha mejorado su efectividad desde 7.43 hasta 4.97, en una recuperación drástica, luego de un mes de abril de lo más tenebroso.
“Podrías haberle tirado bien a la bola y aun así tener un día duro. Padilla tenía su sínker funcionando y lo usó a ambos lados del plato. No es un secreto que él vendría con eso, pero no tuvimos éxito”, reconoció Paul Konerko, de los Medias Blancas, citado por Sun-Times.
Quizá nadie espera que Padilla lance un tercer juego de un hit en forma consecutiva, pero qué tremendo sería observarlo de nuevo con autoridad desde la colina, mientras intenta cortarle las alas a los Ángeles de California, sus rivales del próximo sábado.
Por ahora, sólo nos queda celebrar que Padilla está en su punto desde la colina.