Platón prefería las expresiones de amor en forma intelectual y no física
La interrogante que planteamos hoy nos conlleva a algo tan difícil, ¿o fácil? como es el amor. Entiéndase estar enamorado y por supuesto ser correspondido. ¿Acaso a usted nunca se le ocurrió hacer una cartita anónima a aquella jovencita de la cual su corazón latía anormalmente, cada vez que la veía, pensando que era el primero que escribía sobre el amor? Pues, no es el primero. Le cuento que en el año 1382, el poeta inglés Geoffrey Chaucer escribió un poema en honor al primer aniversario del compromiso entre el rey Ricardo II de Inglaterra con Ana de Luxemburgo.
Pero, ¿qué significado tiene nuestro “primer” amor”?, ¿nos referimos al primer amor platónico? o ¿nuestro primer amor donde la pareja tuvo la primera relación sexual y ambos perdieron la “virginidad”? Vayamos por parte. El amor platónico debe su nombre al sistema filosófico fundado por el griego Platón, para quien esta idea de amar se encontraba dentro de la clasificación de los tipos de amor en sus Diálogos (sobre todo en Fedro y El Banquete) donde nos hablaba de un amor a la belleza manifestándose típicamente en el amor entre un hombre y un muchacho (¡ups!), pero un amor que es preferible expresar en forma intelectual y no física.
Platón sostenía que el verdadero amor es el amor a la sabiduría, al conocimiento, por lo tanto el amor platónico no es el amor al ideal de una persona sino el amor a conocerla y por saber de ella. Otra interpretación del amor platónico, respetando a Platón, era que cuando chavalos, casi niños, uno se enamoraba de una niña (la pobre chintana, indicando que su edad oscilaba entre 6 y 7 años) y que ella nunca sabría de la existencia de ese amor entre ambos, hecho que inclusive puede repetirse o extenderse hasta unos años más tarde —14, 15 años, etapa de la pubertad— donde te agradaba, estabas locamente enamorado de una chavala del instituto, dándotelas del “play boy” de tu “pelota” y simplemente eras el más “solterón” del grupo.
La otra “cara de la moneda” de nuestro primer amor, que siempre nos recuerda los años mozos, mezclado con un poco ¿o mucha? experiencia en lo que era la relación sexual, presionado por papá o abuelo, en como si ya a los 17 años era obligatorio haber tenido algún tipo de experiencia amorosa, porque éramos los “machos”.
Esto por una parte, en la otra parte del “ring”, el papel de la mamá donde alertaba a la hija, de “… cuidadito con… y que había que ir virgen al matrimonio, …nada de adelantos”. Sin embargo por una razón u otra, la ignorancia, el amor mismo, la rebeldía de ir en contra de los consejos o a favor de ellos, nos conducía “a la primera vez” y bien años después te casabas o no (donde todo dependía de los comentarios del pueblo y fundamentalmente el suegro). Él se iba del pueblo, buscando trabajo en la ciudad (ya esto me suena a novela barata), ella quedaba triste, pensando que algún día volverían a encontrarse… ¿bonito, real? Por cierto, ¿cómo fue su caso?