La diputada Ana Julia Balladares confirmó ayer que renunció a la bancada del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), y lo hizo dejando un mensaje lapidario: la organización del ex mandatario Arnoldo Alemán seguirá en las mismas andadas con el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
“Vos sabés que en todo partido hay que hacer negociaciones. Al PLC le tocó hacer y tiene que hacer sus negociaciones propias. Ahorita se vencen los períodos de contralores, magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo Supremo Electoral. Me imagino que sí (habrá nuevas negociaciones), tiene que haber”, dijo Balladares.
La diputada introdujo su renuncia el miércoles, pero en realidad todo fue un adelanto a su expulsión oficial por parte del PLC, colectivo que se dice ofendido porque Balladares ha hecho quórum junto al FSLN en el parlamento.
Balladares sostuvo que se mantendrá como diputada “independiente” y que todas sus acciones serán para “beneficiar a Nicaragua”.
Desde 1999 el PLC, cuando Arnoldo Alemán era el Presidente de Nicaragua, acordó con el entonces opositor FSLN una serie de reformas constitucionales que permitieron a ambas organizaciones distribuirse los cargos públicos que deben ser ratificados en el Poder Legislativo.
El FSLN ahora impulsa reformas constitucionales para permitir la reelección presidencial sucesiva y el PLC mantiene públicamente que se opone.
En el parlamento el oficialismo tiene una mayoría de 49 votos junto a sus aliados, de un total de 92 escaños que hay en el congreso.
El diputado Carlos Olivas, otro expulsado del PLC, no ofreció declaraciones en la Asamblea Nacional.