(LA PRENSA/ILUSTRACIÓN BISMARCK RODRÍGUEZ)

¡Feliz cumpleaños, Pancho!

Pancho Madrigal Cumple 50 años de contar todas las historias de brujos y aparecidos que conforman los cuentos de camino. después de tanto tiempo, el buen pancho se ha convertido en un verdadero icono de la identidad nacional Hace más de 45 años, Luis Jacinto Valverde escuchaba historias de carretas naguas, espantos y aparecidos. Él […]

  • Pancho Madrigal Cumple 50 años de contar todas las historias de brujos y aparecidos que conforman los cuentos de camino. después de tanto tiempo, el buen pancho se ha convertido en un verdadero icono de la identidad nacional

Hace más de 45 años, Luis Jacinto Valverde escuchaba historias de carretas naguas, espantos y aparecidos. Él recuerda que para entonces un campesino maduro, al que llamaban Pancho Madrigal, le contaba cuentos a los niños de aquel barrio diriambino en el que transcurrió su niñez.

Ese Pancho, que Valverde imaginaba con alforja y sombrero, cumple 50 años desde que nació en la mente de Fabio Gadea Mantilla, cuando en Radio Mundial se le ocurrió que un campesino se encargara de narrar todos aquellos cuentos de camino, muy comunes en la época y que, a pesar del tiempo transcurrido, parecen tan actuales como el primer día.

Pero Pancho no es exclusivo del campo y ha logrado también encantar a la gente de la ciudad, desafiando incluso a la televisión. Don Fabio le atribuye este éxito al gusto del nicaragüense por la leyenda nacional, el cuento pícaro y de miedo.

“A la gente de la ciudad le encanta oír cosas del campo; le encanta oír a un campesino que le está contando el cuento del sacristán que se roba la limosna, el cuento del fantasma que le salió a alguien a la orilla del río, de la mujer que se convirtió en lechuza, el del alcalde lépero que se roba los riales”, explicó Gadea.

A Valverde y sus amigos les gustaba usar la imaginación mientras Pancho les narraba. “Lo escuchábamos por curiosidad, por imaginarse la escena que él describía en el cuento. Uno se imaginaba viendo al hombre a caballo, viéndolo llorar y esas cosas”, afirma.

DESDE EL GALOPE

Don Fabio Gadea describe su creación como un campesino que se dedica a trabajar en el campo, es un hombre bueno, honesto que, aunque anda machete, nunca ha matado a nadie. Gadea considera que es un icono de la idiosincrasia nacional, como Chespirito para México o Macondo para García Márquez.

Los cuentos de Pancho Madrigal lograron, además, crear personajes y definir la personalidad de cada uno. También se creó El Galope, un pueblito sencillo donde no hay adoquines ni pavimentos, ni mucho menos un parque. En este pueblo, donde aún se jala el agua en burrito desde el río, también vive Don Pancracio, el jerarca del pueblo; ahí vive doña Tula, Felipito Matute y ahí es donde Pancho se dedica a contar cuentos.

Rodolfo Arana Sándigo, el famoso Tío Coco, fue el primero en encarnar al buen Pancho. Tras su muerte, esa responsabilidad recayó en los hombros de Otto de la Rocha, quien interpretó al pícaro cuenta-cuentos durante 20 años, antes de que se convirtiera en Lencho Catarrán y decidiera mudarse de El Galope para iniciar a contar sus propias historias desde El Ojochal.

“Fue una experiencia fantástica el poder trabajar con actores de la talla de José Castillo Osejo, Archivaldo Arosteguí. Fabio me dio la oportunidad de expandirme más en cuanto a la actuación; en cuanto a aprender más de los demás compañeros y eso fue una experiencia muy bonita”, asegura Otto, quien además es el autor e intérprete del tema con el que se abre la programación de los cuentos.

¿A QUIÉN SE PARECE PANCHO?

La magia de la radio ha permitido que cada uno se crea su propia imagen de Pancho. Para unos será bajito y regordete, otros lo preferirán flaquito, con bigotes y cargando siempre una guitarra. Imágenes de Pancho habrá tantas como la cantidad de historias que se ha dedicado a contar.

Ahí se presentó un desafío para Carlos Mántica, productor y recopilador del folclor nacional, que se dio a la tarea de llevar a Pancho Madrigal a la pantalla, en un producto audiovisual que se presentará en la celebración del cumpleaños de Pancho.

“El trabajo consta de dos partes, primero son los comienzos de Fabio Gadea y cómo empezó Pancho Madrigal; es un trabajo más informativo. La segunda parte es un cuento específico, que dura alrededor de media hora; fue dramatizado completamente como si fuera un programa de televisión”, aseguró Mántica.

Sin embargo, Pancho se niega a salir ante la cámara, a lo sumo se divisa un perfil a contraluz. Y no es que tenga miedo escénico, porque como explica Mántica, la idea era mantener el misterio del personaje; tal vez para no destruir la imagen del campesino con alforja y sombrero que le contaba cuentos a Luis Jacinto Valverde en aquel barrio diriambino.

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