Aparte de su estupendo café, cuya calidad trasciende las fronteras, y del formidable clima que posee, Jinotega ha adquirido notoriedad por su atletismo. Velocistas y corredores de diversas distancias han situado a esa ciudad norteña en la geografía deportiva nacional.
Sin embargo, ahora es su equipo de beisbol el que ha obligado a echar un vistazo hacia la Ciudad de las Brumas, gracias al esfuerzo que ha desplegado en estos últimos días, tratando de revertir su inminente eliminación en el actual torneo de pelota superior, cuya primera etapa concluye el próximo fin de semana.
No conozco antecedentes de Jinotega en Primera División, así que si ésta es su primera incursión a nivel superior, los Cafetaleros han hecho muy bien. Tienen balance de 20-28, y están a tres juegos del Chinandega, cuando sólo faltan cuatro partidos. Objetivamente sólo un milagro los salva, pero se han ganado el respeto con su desempeño hasta ahora.
En todas las épocas ha habido clubes que han tenido problemas serios para ganar. Y para no ir largo, el Estelí, que ahora mete miedo con su bateo y pitcheo mejorado, ganó sólo cinco partidos hace dos años. En los ochenta, el Boaco, Tecolostote, el UNAG, ganaban a la muerte de un obispo. Este Jinotega no.
Jinotega ha tenido como fundamento la experiencia de veteranos como Bismarck Guadamuz y el empuje de figuras como Mario Peña y Juan Blandón, que han sido los pilares, pero en torno a ellos, hay un grupo de jóvenes que saltó de la Mayor A o del beisbol campesino a Primera División, y no se ven asustados. Al contrario, han peleado.
Lo más probable es que Jinotega quede eliminado, pero entre los seis conjuntos que se irán, fue el que mostró más empeño y tenacidad por alcanzar la clasificación. Mostró calidad, nadie lo subestimó y seguro satisfizo a sus fanáticos, que mantuvieron colmado el estadio Moisés Palacios.
Ahora, lo más importante para los jinoteganos será revisar lo andado, aprender de los errores y alistarse con tiempo para la próxima liga en la que seguro no los verán por encima del hombro.