Raúl Castro. (LA PRENSA/AFP/Pedro Rey)

Disidencia duda de Raúl Castro

No creen que quiera dialogar con EE.UU. y menos hablar sobre los presos políticos La oposición cubana cuestionó ayer la disposición del Presidente de Cuba, Raúl Castro, a entablar un diálogo abierto con el Gobierno de Estados Unidos, incluido el tema de los presos políticos, al señalar que la Habana y Washington tienen una interpretación […]

  • No creen que quiera dialogar con EE.UU. y menos hablar sobre los presos políticos

La oposición cubana cuestionó ayer la disposición del Presidente de Cuba, Raúl Castro, a entablar un diálogo abierto con el Gobierno de Estados Unidos, incluido el tema de los presos políticos, al señalar que la Habana y Washington tienen una interpretación muy diferente sobre derechos humanos.

Aunque la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se congratuló porque Raúl Castro expresó el jueves en Venezuela su voluntad a dialogar “acerca de todo”, disidentes manifestaron pesimismo y demandaron al Gobierno de Cuba que dé “una señal”, como pidió el presidente estadounidense Barack Obama.

“El gobierno cubano dice que está dispuesto a discutir y a negociar, pero una negociación es toma y da. La negociación que ellos quieren es: ‘yo digo todo lo que me da la gana y no acepto nada’”, afirmó el opositor Vladimiro Roca.

Ambos países evalúan con criterios distintos el tema de derechos humanos. Estados Unidos reclama a Cuba, además de la liberación de presos políticos —unos 200 según la disidencia—, elecciones “democráticas”, multipartidismo y libertades de prensa, expresión, movimiento, asociación y otros derechos civiles.

Pero la Habana sostiene que ese país ha politizado el tema de derechos humanos y tiene un “doble rasero”. Señala que Estados Unidos tiene una historia de “agresión”, que en la base naval de Guantánamo se practicó la tortura, que amplios sectores de su población viven en la pobreza. Argumenta además que los cubanos gozan de educación y salud gratis. Además, el gobierno cubano defiende un sistema político que considera popular y democrático, y que la participación sea de más del 95 por ciento en los comicios que se celebran cada cinco años, considerados por Estados Unidos y la oposición como una “farsa”, porque la única agrupación política legal es el Partido Comunista y los hermanos Castro están en el poder desde hace 50 años.

Cuba no reconoce que existan presos políticos. Raúl Castro reiteró que los “llamados disidentes” están “a sueldo de Estados Unidos”, pero dijo que Cuba acepta cambiarlos para que queden en libertad cinco cubanos condenados en Estados Unidos por espionaje, que Cuba considera “héroes antiterroristas”.

El ex preso político Oscar Espinosa estimó que esa no es “una forma constructiva de abordar el tema de los derechos humanos”. Su esposa, la disidente Miriam Leiva, señaló que Cuba abrió un diálogo con la Unión Europea, que incluye derechos humanos, “pero el tema queda bastante relegado”. “Es como decir ‘lo voy a hablar’, pero hasta ahora no ha movido nada. Debe haber voluntad real”, consideró.

Para el opositor Manuel Cuesta es “positiva” la disposición al diálogo, pero opinó que Cuba y Estados Unidos deben hablar de “cómo arreglan su diferendo, pero no de democracia y derechos humanos”, pues “esa discusión es entre los cubanos”.

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