Alguien ha dicho que las bolas de nudillos se parecen a los candidatos presidenciales: siempre mienten. Y es que en efecto, en un envío en el que el poder y la velocidad son irrelevantes, la trayectoria del pitcheo se vuelve impredecible hasta para el propio lanzador.
Nadie sabe hacia dónde irá una nudillera, sujetada con presión, pero empujada con suavidad a fin de minimizar su giro, mientras el receptor pasa trabajo para atraparla y el árbitro lucha por concentrarse y juzgar adecuadamente un envío capaz de modificar su de dirección en pleno vuelo.
Pero la noche del miércoles, Tim Wakefield, de Boston, sí estaba claro del destino de sus lanzamientos. Los que no pudieron atinar fueron los Atléticos, a quienes mantuvo sin hits hasta el octavo episodio, en una llamativa demostración de consistencia, justo cuando Boston vive una crisis.
Wakefield, de 42 años, se colocó a sólo cinco outs del potencial primer juego sin hit ni carrera en su dilatada trayectoria de 17 campañas. Pero un sencillo de Kurt Suzuki rompió el embrujo. A esa edad —42 años y 256 días— sólo Nolan Ryan ha sido capaz de un no hit. Lo logró frente a Toronto, 3×0, el 1 de mayo de 1991.
La presentación de Wakefield tiene un gran valor más allá de la importancia intrínseca que ostenta por sí sola. La consigue cuando Boston experimenta su peor arranque desde 1996, y justo cuando su staff de pitcheo ha poblado la lista de inhabilitados, pese a las llamativas expectativas que le rodeaban antes de cantarse el playball este año.
Además, se trata de una clara demostración de lo saludable que está el brazo de Wakefield y de la utilidad que podría representar para Boston, a la vez, reitera lo que ya hemos sabido, y es la longevidad de los nudillistas que se van del beisbol porque no pueden correr y asistir a primera base, pero no porque su brazo tenga algún desperfecto.
Nadie sabe qué hará Wakefield en su próxima salida pero por ahora Boston ha recibido una palmada en la espalda, y quizá desde el tirador menos esperado.
Pero a lo mejor es que vienen pronto un no hitter. Ted Lilly lo llevó hasta el séptimo. Wakefield al octavo.