Cuando todo parece terminado surgen nuevas fuerzas. Eso significa que estás vivo. A Vicente Padilla los Orioles no le dieron tiempo de atender esta reflexión de Franz Kafka. Lo cargaron a palo hasta convertir en una pesadilla su salida del lunes.
Frente a los sumamente agresivos Orioles, Padilla se vio tan indefenso, como seguro hubiesen estado Greg Maddux sin control, Randy Johnson sin poder o Johan Santana sin su devastador cambio. Vicente, un tirador de velocidad, apareció precisamente sin velocidad ante la tropa de Baltimore.
Para Padilla, salir al box sin fortaleza en sus disparos es mucho más grave que hacerlo sin control. Y él ha logrado articular ambos aspectos en el pasado. La localización de los disparos puede estar desajustada pero si hay poder, al menos se intimida y se puede llevar a los bateadores a errar en su juicio sobre los envíos.
Vicente lanza splitter, el cambio, slider, sinker y su curva, pero todos esos pitcheos adquieren más efectividad, cuando están soportados en una recta veloz. Una vez que la recta está establecida se pueden ofrecer variantes. De lo contrario, no hay éxito para un tirador de poder.
Quizá lo que habría que descubrir es qué es lo que provoca que Vicente tenga una salida con disparos de hasta 97 millas, y luego se le vea con problemas para tocar las 90 millas en la siguiente apertura. Por fortuna la temporada está tierna y hay chance para realizar los ajustes necesarios.
Lo esencial es que Padilla ha dejado en claro que su brazo está saludable y que ahora doblará la página tras el tormento ante los Orioles y seguirá adelante. En realidad, nada puede hacer respecto al pasado. El récord de 1-1 y 10.00, con 15 hits y 10 carreras limpias en nueve entradas, no podría estar peor.
No es momento para la desesperación. Padilla tiene al menos 30 aperturas por delante y podría estar camino a su mejor campaña, precisamente cuando más lo necesita, debido a la próxima culminación de su contrato con los Rangers.
Así que tras una salida sin vida en su bola rápida, Padilla debe estar empeñado en volver a mostrar su fortaleza y sabiduría.