- No hay para más. La novela de su vida llegó al final. La reina de la novela romántica y escritora más leída en español falleció el sábado, a sus 81 años. Familiares y fanáticos lloran su ausencia. Ése ha sido el desenlace
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En su casa. Rodeada de sus familiares. Así murió la madrugada del sábado pasado la escritora Corín Tellado, la reina española de la novela romántica. Le faltaban apenas dos semanas para cumplir sus 82 años, pero ya no hubo tiempo para más.
Después de veinte años con problemas renales y yendo a diálisis cada tres días, “su cuerpo estaba agotado”, dijeron sus familiares.
La madrugada del sábado, Tellado cayó al piso, de inmediato fue trasladada al Hospital de Cabueñes de Gijón, Asturias —al norte de España— pero no hubo tiempo para más. El final ya estaba escrito.
La famosa novelista, nacida el 25 de abril de 1927 en Vivavélez-El Franco (Asturias) como María del Socorro Tellado López, murió siendo la escritora en español más leída después de Miguel de Cervantes, según una declaración de la UNESCO en 1962.
SU ÚLTIMA OBRA
Unas 4,000 obras, de las que vendió 400 millones de ejemplares en todo el mundo, la hicieron merecedora de figurar en el libro Guinness de los Récord, pero, a pesar de ser todo un fenómeno editorial la escritora siempre se quejó del escaso reconocimiento literario que recibió. “Soy hija adoptiva, hija predilecta, pero claro, esto no tiene nada que ver con la literatura”, decía recientemente a la televisión pública española.
Nunca dejó de escribir. Ni en sus últimos días. El miércoles, Tellado acababa de terminar otra novela que se había encargado de pasar a máquina de escribir su nuera. “Fue una historia de marinos, todos en mi familia eran marinos (…) Tal como la pensé la escribí”, declaró en una entrevista publicada en su sitio internet.
“NO SOY ROMÁNTICA”
El mundo romántico de Tellado ayudó a muchos a sobrellevar los duros años de penuria vividos tras la Guerra Civil española (1936-1939). Su éxito fue tan fulminante que en 1951 la revista cubana Vanidades le ofreció un contrato para escribir dos novelas cortas al mes.
“Ni soy romántica ni escribo novelas románticas. Soy positiva y sensible, y escribo novelas de sentimientos, que no es lo mismo”, aseguró en 2003. Asimismo confesó haber aprendido a besar describiendo los besos en sus libros y que supo lidiar con el franquismo, que llegó a censurarle cuatro libros en un solo mes.
Celos, temor, amor, pasión, ambición, odio… eran los ingredientes de novelas como Lorena, El dilema de Marcela, La maestra o Tuyo es mi corazón, vendidas, a menudo, en formato de pequeños libros con pastas blandas que incluso se intercambiaban entre lectores, ampliando su difusión.
Cuando se le preguntaba si se consideraba feminista, respondía: “No. Considero que los hombres tienen su lugar y las mujeres el suyo. A partir de ahí, cada cual llegará a donde merezca”.
Sus novelas fueron convertidas en seriales radiofónicos, películas de cine y series de televisión. Sus obras y la calle que lleva su nombre en Gijón servirán para recordar a esta prolífica escritora, cuyo funeral se celebrará hoy.