- Cartas al Director
Promesas
“Las muchas promesas disminuyen la confianza”.
Espejo de los ochenta
Daniel Ortega Saavedra cree que podrá gobernar Nicaragua y obtener respaldo económico masivo de la comunidad internacional con el espejo retrovisor de los años ochenta del siglo pasado. En aquellos tiempos aprovecharon el aura del derrocamiento revolucionario del régimen de Somoza Debayle. Los países democráticos asistieron al Gobierno de Reconstrucción Nacional con donaciones multimillonarias y préstamos concesionales, creyendo que llevarían a la práctica sus promesas de economía mixta y no alineamiento con ninguno de los bloques político-militares, que se disputaban la hegemonía mundial. Pero todo fue una farsa.
Ahora le exigen a Ortega Saavedra el compromiso de que respetará la institucionalidad democrática, los derechos humanos de los nicaragüenses y la transparencia de los procesos electorales. Todo lo que proponen los representantes de Ortega Saavedra en las reuniones con los de la Unión Europea es que le financien la consolidación de su nueva dictadura totalitaria y dinástica.
Frustración
El hecho de que el Vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, no haya llegado a la reunión de San José, Costa Rica, en plan de Santa Claus, ofreciendo regalos millonarios a los gobernantes centroamericanos o a sus representantes, no significa que luciera humillado ni frustrado, como afirmó recientemente en diferentes medios de comunicación el vicecanciller Manuel Coronel Kautz. Biden fue a escuchar las necesidades de los pueblos centroamericanos, principalmente los que sufren dictaduras totalitarias y dinásticas, pero no a fortalecerlas económicamente.
Los Estados Unidos saben muy bien que los dictadores iberoamericanos procuran forzar a parte de su población a aventurarse como indocumentados en su territorio, para trasladar las demandas de trabajo, salud, educación y vivienda a otros gobiernos, beneficiándose además de las remesas familiares, las que muchas veces superan los montos de las exportaciones. Las declaraciones del vicecanciller Coronel Kautz son fiel reflejo de su frustración por haber regresado con las manos vacías.
Diálogo
Los partidos de derecha e izquierda, de centro y alianzas partidarias, han expresado tener el interés de trabajar arduamente en pro de la Patria, el pueblo, y su desarrollo integral.
Esta es una muy buena razón para iniciar en unidad nacional la consolidación de la democracia anhelada para los nicaragüenses para mantener unido al pueblo que jamás será vencido.
Entonces, es necesario unificar el vínculo entre el Gobierno central de turno, con los gobiernos municipales —alcaldías—, el pueblo en general, partidos políticos sin discriminación alguna para que coadyuven en ir articulando y profundizando la democracia, y el desarrollo integral del país.
Camilo Ortega Saavedra (apóstol de la unidad sandinista ) decía: “El trabajo político es un trabajo cultural; vamos a ir rápido, pero despacio, mientras discutimos, el enemigo se beneficia golpeándonos y haciéndonos más débiles”.
De tal suerte, al cambiar la calidad del diálogo público da inicio el cambio político. Siendo el diálogo la esencia de la incorporación de la gente a la política.
Por ejemplo, normalmente esas discusiones de diálogo público se realizan en autobuses, cafeterías, en las mesas de cocina, en los hogares, parques, cines, convivios, etc.
Éste es el verdadero foro político cultural de la ciudadanía, la opinión distinta a la de los políticos y es la esencia de la sabiduría del pueblo.
David Mathews, en su obra Política para la gente, orienta: “La política democrática no comienza con el voto para formar un gobierno, sino con las decisiones que el ciudadano toma sobre la clase de comunidad y país que desea; un discurso público serio es el semillero y la fuente de la política democrática porque la ciudadanía es el único cuerpo legítimo que puede definir los intereses políticos” (Pág. 55).
Este diálogo público que hace el pueblo siempre ha sido el menos comprendido en el proceso político y por algunos gobernantes que antecedieron.
El gobernante que esté debería recopilar todas esas voces del pueblo como política y cultura de apoyo.
Hay que buscar lo mejor para que el país no se vaya quedando atrasado y no sigamos de mendigos mundiales.
Seguros
No puedo imaginarme en la Historia universal un negocio más lucrativo que el de las compañías aseguradoras.
Los nicaragüenses pagamos seguro para todo; imaginémonos los millones de personas que pagan una póliza de seguro de vida, de muerte, contra robos, incendios, accidentes aéreos, de salud, escolares o de meros trámites de tránsito de aeropuertos, etc.
Eso apenas es una pequeña gama de las circunstancias del seguro, porque los tipos de seguros se extienden hasta el límite del capricho de los acaudalados, los artistas y deportistas de cualquier ámbito, y además incluye el aspecto de la Seguridad Social. Todo un negocio multimillonario.
Porque sucede que del dinero que reciben no invierten ni el 5 por ciento en cumplir con sus responsabilidades, puesto que casi nunca le pagan a la gente lo que en Derecho les corresponde, indemnizando de manera efectiva al perjudicado si fuere el caso, honesta y correctamente.
Basta analizar el famoso seguro de automóvil, licencia o daños contra terceros que pagamos todos los años los conductores en este país y “afortunados” los que hacen uso de él.
Nadie lo usa y el dinero les queda a ellos en sus bolsillos.
El colmo es que si usted asegura su vehículo con Iniser, que es la empresa estatal de seguros, en contra de robo, ya sea total o parcialmente; si le roban el vehículo y logra hacer el reclamo después de varias semanas de andar con la Policía averiguando los pormenores del hecho, le van a extender una carta con el dictamen en el que le van a tipificar el hecho como Hurto Agravado.
Lógicamente, Iniser responde que tu reclamo es denegado porque el dictamen policial, quien sabe si por impericia o complicidad, dice Hurto Agravado y la Cláusula Quinta del Contrato dice que el seguro cubre el Robo Total o Parcial, mientras uno se queda a pie y con la deuda del vehículo, ellos se quedan con tu dinero.
Esto en la práctica forense constituye una estafa y debe ser penado por la Ley, pues con el propósito de no pagar, además de jugar caprichosamente con dos tipos penales que en este caso tienen el mismo resultado (la pérdida de la cosa), las aseguradoras no cumplen con la obligación y la responsabilidad ineludible de hacerle justicia a todos aquéllos que han confiado en ellos, y que les han entregado su dinero durante años para recibir a cambio esa seguridad.
Lo peor de todo es que es obligatorio pagarles.
Bandera descuidada
Si se pasa por la Avenida Bolívar o bien se detiene en la Plaza de la Revolución, en Managua, se podrá notar a simple vista el descuido en que se encuentra la Bandera Nacional.
Parece que al gobierno de Daniel Ortega se le está olvidando que Nicaragua tiene Bandera Nacional, lo que debe de ser condenada por todos los nicaragüenses. ¿Cómo es posible que nuestro estandarte por excelencia se encuentre en mal estado? Pero los artefactos y luces de colores que se encuentran adornando la Plaza de la Revolución se encuentran mejor preservados que nuestra propia Bandera.
No entiendo la posición del Gobierno de turno al tener un monumento del general Augusto C. Sandino, la antigua Catedral de Managua y el Palacio Nacional, rodeados de un sinnúmero de luces inadecuadas para la época que son utilizadas para la Navidad, se encuentran en mejor estado que nuestra Bandera, que se puede notar rota, descuidada y en total olvido.
Los turistas extranjeros podrán pensar que no les prestamos la mayor importancia a nuestros Símbolos Patrios y no hace nada para reparar el daño.
La Bandera se encuentra prácticamente en el centro de la Plaza, y para colmo el mandatario revolucionario tiene su figura en cada esquina de la histórica plaza.
Por lo cual espero que los distintos sectores se pronuncien ante esta gran falta de respeto, y al presidente Ortega hay que darle lecciones del uso adecuado de los símbolos patrios.