Un tema con espacio reservado en casi todos los discursos del presidente Daniel Ortega es el de los medios de comunicación independientes, a los que ataca con frecuencia. (LA PRENSA/Archivo/Bismarck Picado)

Ortega habla mucho y dice poco

En sus discursos suele ignorar los problemas nacionales y abunda en los ajenos [doap_box title=»Funcionarios callan» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El diputado del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Víctor Hugo Tinoco, opina que “el problema de Ortega es que su interés es conseguir la reelección y no resolver los problemas de los nicaragüenses”. “Por esa razón los recursos […]

  • En sus discursos suele ignorar los problemas nacionales y abunda en los ajenos
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El diputado del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Víctor Hugo Tinoco, opina que “el problema de Ortega es que su interés es conseguir la reelección y no resolver los problemas de los nicaragüenses”.

“Por esa razón los recursos económicos, en lugar de emplearse para aliviar la situación de la gente, se usan para hacer propaganda al partido de gobierno, para garantizar así la reelección. Eso es un reflejo de la falta de sentido de responsabilidad del Presidente”, afirmó.

Criticó, por tanto, a los funcionarios encargados de fiscalizar los bienes del Estado. “Nadie dice nada porque no saben si eso va a gustar a sus caudillos. En lugar de actuar como funcionarios lo hacen como simpatizantes de un partido que están atentos a complacer a su líder”, explicó Tinoco.

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Las frecuentes lecciones de historia, la preocupación por los efectos de la crisis económica en Estados Unidos y las infaltables criticas al Gobierno de ese país del norte muestran que el presidente Daniel Ortega gobierna más como “activista político” que como el “estadista” que se necesita para resolver los problemas de Nicaragua, indican analistas que han seguido los discursos del gobernante sandinista.

En los 27 meses que Ortega lleva como Presidente se ha vuelto costumbre que cada vez que ofrece uno de sus prolongados discursos dedique una parte a recordar hechos históricos y a buscar elementos para atacar al sistema capitalista, los que reitera.

“Su Santidad el Papa Juan Pablo II, que en paz descanse, con justa razón lo llamó capitalismo salvaje”, suele repetir Ortega en casi todos sus discursos.

Generalmente ignora los problemas locales, pero nunca los ajenos. “En Europa y Estados Unidos son centenares de miles los desempleados, algo terrible… No nos alegra que una familia norteamericana pierda su vivienda. Más de 500 mil familias norteamericanas han sido desalojadas, perdieron sus viviendas y dos millones están amenazadas este año con perder sus casas”, ha repetido Ortega en los discursos de los últimos meses.

El analista político Carlos Tünnermann considera que no es malo que se preocupe por los demás, pero cree que si Ortega actuara como un “estadista”, en lugar de mencionar esos temas, hablaría de los nicaragüenses desempleados y afectados por la crisis, ya que es con ellos con quien tiene un compromiso.

“Lo que debería preocuparle son los miles de puestos de trabajo que se están perdiendo en las zonas francas y por el clima de ingobernabilidad que se ha generado a raíz del fraude electoral”, comentó Tünnermann.

Sugiere que en este momento de crisis económica la preocupación de Ortega debería ser encontrar la forma de reducir el déficit fiscal sin disminuir los recursos destinados a salud, educación y al salario de los funcionarios peor pagados del Estado, como policías, soldados y maestros.

Otros aspectos que, a criterio de Tünnermann, debería de abordar Ortega son las medidas que se ejecutan para atraer la inversión extranjera y que ésta genere puestos de trabajo, la seguridad ciudadana y la búsqueda de un clima adecuado para la inversión.

“Tiene que entender que es muy prematuro comenzar la campaña para las elecciones del 2011, debe dejar de actuar como activista político y dedicarse a gobernar; que deje al presidente Barack Obama ocuparse de sus problemas y se ocupe él de los nuestros. Además, que reconozca que gran parte de los problemas no son originados por la crisis económica, sino por el fraude electoral”, recomienda Tünnermann.

INCOHERENTE Y AGRESIVO

Violeta Granera, presidenta del Movimiento por Nicaragua (MpN), lamenta que el discurso del presidente Ortega sea “incoherente” y vaya cargado de “agresividad” en contra de quienes no están de acuerdo con sus políticas.

“Lo que ocurre fuera de nuestras fronteras es importante por el contexto, pero nuestro Presidente debería centrarse en encontrar la forma de enfrentar las dos crisis que nos afectan. La económica, producida por la crisis global, y la política, originada a raíz del fraude electoral y de la actitud dictatorial conque ha intentado reprimir a la población”, aseguró Granera.

El diputado liberal Francisco Aguirre considera que los discursos del presidente Ortega demuestran que su interés gira más en torno a su proyecto de perpetuar a su partido en el poder, que en resolver los problemas de sus votantes.

A eso atribuye el uso de los recursos públicos en desarrollar programas “populistas” para garantizar los votos, aunque no resuelva la pobreza.

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