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Desde San Diego
El sueño de todo pelotero es llegar a las Grandes Ligas y establecerse, especialmente para los latinos, quienes en su mayoría vienen de la pobreza y el beisbol profesional les puede dar lo que nunca tuvieron.
El nandaimeño Everth Cabrera no es la excepción y, aunque todavía no está ganando mucho dinero, ya hay un cambio significativo en su estilo de vida, algo que además la organización se lo exige, pues representa a una empresa llamada Padres de San Diego.
“Compré ropa nueva para vestirme de acuerdo al nivel del lugar de mi trabajo. Éstas son las Grandes Ligas y todos los jugadores andan elegantes y yo no puedo desentonar”, comenta Cabrerita, quien por reglas del equipo en las giras deberá viajar de traje y mientras permanezca en San Diego puede utilizar ropa casual.
Su apartamento, que está a pocos pasos del estadio, es un lugar confortable. Incluso, algunos peloteros de los Padres, como el jardinero Chase Headley y el receptor Nick Hundley, viven en este edificio.
El apartamento tiene dos habitaciones, una de ellas a la espera del aterrizaje de su mamá, Xiomara Membreño. “Se va a sorprender cuando vea lo bonito que es”, dice.
El enorme sofá con un televisor pantalla plana de 30 pulgadas en la sala es uno de sus lugares favoritos, pues es un fanático del canal de beisbol de la MLB network.
“Ya siento un cambio en mi vida. Tengo un mejor lugar para vivir, con comodidades y facilidades que nunca había tenido. Puedo descansar tranquilo después del trabajo duro de todos los días. No estoy pensando si voy a tener dinero o no para la comida del siguiente día como nos ha pasado a muchos en las Ligas Menores, o si entro a una tienda y veo algo que me gusta sé que puede estar a mi alcance. Esto me hace sentir que vale la pena sacrificarse en los entrenamientos, dejar la familia por largo tiempo y superar muchos obstáculos para alcanzar esta recompensa. Es algo que me motiva a trabajar más duro; vale la pena esforzarse”, reflexionó Cabrera.