- Población de clase media se vuelve más pobre
La crisis financiera global devolvió en el primer mes de 2009 a cerca de 563,000 personas consideradas en Brasil de la clase C, o nueva clase media, a los estratos más bajos, según datos de un centro de investigación local divulgados el domingo por el diario O Estado de Sao Paulo.
Los datos elaborados por el Centro de Política Social (CPS) de la Fundación Getúlio Vargas (FGV) indican que, solamente en enero, 563,000 miembros de la clase C (también denominada clase media popular), en las seis mayores áreas metropolitanas del país, volvieron a caer a las clases D y E, las de más bajos ingresos.
Los datos abarcan las áreas metropolitanas de las ciudades de Sao Paulo, Rio de Janeiro, Belo Horizonte (sudeste), Porto Alegre (sur), Salvador y Recife (noreste).
Si se suman las clases A y B, que incluyen la media y media alta, con la C, la caída en las áreas metropolitanas para las clases bajas llegaría a 765,000, un número equivalente al aumento de los estratos más pobres, la D y la E.
Marcelo Neri, coordinador del estudio de la FGV, indicó que como las seis regiones representan sólo un cuarto de la población de Brasil, el retroceso de la clase media superaría los 765,000 afectados, aunque remarcó que no es posible extrapolar las cifras para la población como “un todo”.
A su vez, el investigador Ricardo Paes, del Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA), señaló que la participación de la clase C en las seis regiones se redujo 1.2 puntos porcentuales, al pasar de 53.8 por ciento en diciembre de 2008 a 52.6 por ciento en enero.
Desde que asumió Lula en enero de 2003 y hasta diciembre de 2008 la participación de la clase media popular en la población total de esas seis regiones pasó de 43 por ciento a 53.8 por ciento.
A su vez, el diario O Globo de Rio divulgó el domingo un estudio del reconocido Instituto Ibope y una agencia privada local que indicaron que, a pesar de la crisis, 76 por ciento de la clase C —unos 23.1 millones de personas con ingresos de entre 1,000 y 2,500 reales (455 a 1,136 dólares, al cambio actual)— no está dispuesta a reducir su consumo.