- El futuro de la paraestatal Petróleos Mexicanos depende de la pronta ejecución de la reforma energética
Ciudad de México
En el mundo no faltan recursos energéticos. Faltan inversionistas. Éste fue el diagnóstico de la Agencia Internacional de Energía al analizar los riesgos de la industria para los próximos años.
Es justamente lo que sucede a la petrolera mexicana Petróleos Mexicanos (Pemex), que después de décadas finalmente tiene una reforma que la dota de mayor autonomía de gestión y más recursos para invertir, pero que se enfrenta a desafíos como garantizar y optimizar sus futuras inversiones.
Y es que aprobar la reforma no es suficiente. El reto para Pemex y México es implementarla en tiempo y forma para lograr que las inversiones saquen al sector de décadas de rezagos. “La pregunta principal es si estas inversiones nos van a rendir más petróleo, suficiente para exportación y consumo nacional”, dice Duncan Wood, investigador del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).
El desafío de Pemex es complejo. La empresa se enfrenta a una severa caída en el precio del petróleo (aunque ha recuperado su valor en días recientes), la rápida declinación de su mega yacimiento Cantarell, un rezago tecnológico de décadas y la lentitud de una clase política en la implementación de una reforma que fue aprobada en octubre pasado.
El precio del petróleo y la depreciación del peso mexicano jugarán, en cierta medida, un papel preponderante en el futuro de las inversiones que Pemex pueda realizar. “Mucho depende del precio del petróleo el potencial energético de México en materia de inversión”, señala Wood.
EL GOLPE FINANCIERO
Y es que de los 2.68 millones de barriles diarios que Pemex produjo en enero pasado, se exportaron casi el 50 por ciento a un precio promedio ponderado de 37.65 dólares por barril. La cifra es menos de la mitad de los 80.15 dólares alcanzados en enero de 2008, complicando las estimaciones de caja que se pueda dedicar a inversión. México, calcula Wood, logrará mantener este año una producción aproximada de 2.6 millones de barriles diarios debido a la rápida declinación de Cantarell, localizado en el Golfo de México. En enero, el megayacimiento produjo un promedio de 772,000 barriles diarios frente a los 902,000 barriles diarios de octubre pasado.
Además, el potencial de Pemex se reduce con cada dime y direte de la clase política. “El potencial que tiene Pemex no es acotado, pero en la medida en la que se trabaje mejor se podrán hacer más y mejores proyectos y tener más valor”, dice David Shields, experto en temas energéticos. “El problema será que posiblemente no hay mucha voluntad para implementar la reforma y aplicarla bien”.
Un ejemplo concreto es el retraso de dos meses con que el presidente Felipe Calderón envió al Congreso su propuesta de cuatro consejeros profesionales para conformar el consejo de administración de Pemex.
El consejo es uno de los resultados obtenidos en la reforma energética y su objetivo es dotar a la empresa de más especialistas en petróleo y negocios. Pero el retraso en la nominación y su posterior aprobación atrasan la implementación de la reforma. “Si no se nombran esos consejeros, tampoco se constituye el nuevo consejo de administración, no se puede aprobar un nuevo esquema de contratos para Pemex, ni integrar un plan estratégico de negocios”, dice Shields. “Es el primer paso para los demás pasos”.
Y Pemex no puede tardar mucho más en ver concretados los logros alcanzados en la reforma. Las inversiones que la empresa pueda canalizar a aguas profundas, innovación tecnológica y petroquímica, entre otros, sólo verán sus frutos en el largo plazo en un momento en que los tiempos apremian.
No sólo porque Pemex se enfrenta a la explotación de yacimientos petrolíferos con dificultades geológicas, cuya exploración y producción son más costosas que los que la habían suministrado de crudo hasta ahora. También porque debe iniciar las inversiones antes que las alternativas al petróleo que deben surgir en el largo plazo afecten la rentabilidad de proyectos que pueden llegar a tener una vida útil de 30 años.
Los cálculos más optimistas de los especialistas del sector apuntan a que Pemex podrá elevar su producción significativamente hasta el año 2018 sólo si la implementación de la reforma se ejecuta a tiempo. “Si no se respetan las fechas de implementación no se pueden tener resultados”, dice Shields.