Los japoneses fueron los grandes vencedores en el Clásico Mundial de Beisbol, que concluyó la noche del lunes en Los Ángeles. (Kevork Djansezian/Getty Images/AFP)

Fue un éxito total

El Clásico Mundial crece en interés [doap_box title=»Los equipos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Japón se mostró en todo instante como el mejor club del torneo y se llevó el título con toda legitimidad. Corea también fue convincente. Ambos mostraron un beisbol sencillo, pero eficaz, siempre atento a las fallas del contrario para irse lo más encima posible. […]

  • El Clásico Mundial crece en interés
[doap_box title=»Los equipos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Japón se mostró en todo instante como el mejor club del torneo y se llevó el título con toda legitimidad. Corea también fue convincente. Ambos mostraron un beisbol sencillo, pero eficaz, siempre atento a las fallas del contrario para irse lo más encima posible.

Entre los latinos, Venezuela fue quien avanzó más, pero el mal uso de su pitcheo (guardar a su mejor brazo), los dejó fuera de la final. Dominicana decepcionó, Cuba batalló hasta donde pudo y México hizo poco.

EE.UU. quedó por debajo de su historia como inventor del juego, Holanda fue la gran sorpresa, mientras China e Italia hacían la mueca. Australia ni eso hizo. Ah, bueno, Sudáfrica también estuvo ahí.

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Ahora que el beisbol dinámico de los asiáticos, que articula sencillos con toques de bola y robos de base, se ha impuesto al que espera por cuadrangulares y vacila antes de una zambullida en los jardines, ha llegado el momento de hacer el recuento.

El telón ha caído en el Clásico Mundial de Beisbol y el saldo es positivo. Bug Selig, el hombre que lleva las cuentas, asegura que el evento fue un éxito. Un gran paso hacia la globalización de este deporte, desterrado de los Juegos Olímpicos.

Cuando el 5 de marzo, 16 equipos comenzaron a medir fuerzas, las expectativas eran de lo más variadas. Había interés en Cuba y Estados Unidos, y desde luego, se miraba con respeto a los asiáticos, que pronto comenzaron a mostrar su gran nivel.

Y tras el decepcionante desempeño de Dominicana y México, la sorpresa de Holanda y la reacción de Venezuela, lo mismo que el frenazo de los cubanos, los asiáticos tomaron control del Clásico y lo llevaron a su máxima expresión el lunes.

Al final, el juego, que pone a cada quien en el lugar que se merece, instaló a Japón en la cima por segunda vez, y para darle el “toque hollywoodense” que el torneo necesitaba, apareció Ichiro Suzuki para acabar el extra inning con un cañonazo.

Cuando el enfrentamiento concluyó, nos quedó la sensación de haber presenciado uno de los partidos mejor jugados en mucho tiempo. Los defensores atraparon todo lo que se movía, el pitcheo estaba intratable y la velocidad en los senderos deslumbró.

SIN INTERÉS LOCAL

El torneo fue un éxito, pero aún así, necesita ajustes. La fecha sigue siendo un problema. “Pero es la única que tenemos”, ha dicho el comisionado Selig. Eso obliga un replanteo serio para dominicanos, venezolanos y estadounidenses respecto a su preparación.

Hay quienes han criticado el sistema de competencia, pero más que eso, quizá habrá que rehacer los grupos. Mi punto es, si un equipo es tan bueno, no tiene que estar llorando por el grupo donde fue ubicado, pero a lo mejor se podrían hacer ajustes.

Y hay que trabajar también en el interés en casa. En Estados Unidos una gran parte de sus habitantes no le prestó atención al Clásico, mientras sedes como Miami y San Diego fueron una decepción, pero se registran datos positivos de audiencia por televisión.

Los organizadores quizá también puedan valorar el abrirse hacia otras sedes y la misma Cuba podría acoger uno de los grupos en la etapa inicial. De todas formas, hay tiempo para los análisis y hacer mejor el Clásico del 2013.

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