(LA PRENSA/AFP/MAURICIO LIMA)

“Mi gabinete no será un gabinete de partido”

Mauricio Funes afirma que es “un hombre de palabra” y que, como tal, cumplirá las promesas de campaña, sobre todo aquellas destinadas a mejorar las condiciones de vida de la población más pobre y marginada de El Salvador Mauricio Funes, presidente electo de El Salvador Diario El MundoSan Salvador, El Salvador El presidente electo, Mauricio […]

  • Mauricio Funes afirma que es “un hombre de palabra” y que, como tal, cumplirá las promesas de campaña, sobre todo aquellas destinadas a mejorar las condiciones de vida de la población más pobre y marginada de El Salvador

Mauricio Funes, presidente electo de El Salvador

Diario El MundoSan Salvador, El Salvador

El presidente electo, Mauricio Funes, se encuentra en Brasil en una gira en la que ya se ha reunido con el mandatario de ese país, Luiz Inácio da Silva; ha aprovechado para descansar y reunirse con su pequeño hijo Gabriel, quien estuvo bajo el cuido de la familia de su esposa, Vanda Pignato, durante la recta final de la campaña electoral. Desde allá, respondió estas preguntas de Diario El Mundo:

Presidente, su discurso de unidad nacional de la noche de su elección parece haber tranquilizado a muchos después de una campaña tan agitada, pero algunos están pidiendo otros signos visibles como el gabinete. ¿Qué tipo de gabinete podemos esperar?

Un gabinete integrado por los mejores ciudadanos y ciudadanas y que demuestren una clara vocación de servicio público y un verdadero compromiso con los cambios que el país demanda. No exigiré afiliación partidaria. Más importante que la militancia en el partido es la idoneidad requerida para el ejercicio del cargo. Mi gabinete no será un gabinete de partido. La pretensión del FMLN no es vaciarse en el Gobierno. Mi gabinete será expresión de un ejercicio político incluyente y plural, donde caben no sólo propuestas partidarias sino también aquellas provenientes de la empresa privada, los colegios profesionales, las universidades, entre otros.

Algunos críticos siguen diciendo que usted “es una cosa” y el Frente es otra. ¿Hay sintonía entre ambas partes? ¿Está el FMLN de acuerdo con sus planteamientos de cambio seguro y unidad nacional? ¿Se siente apoyado por ellos?

Por supuesto. No existe ningún divorcio entre el FMLN y este servidor. La necesidad de formular un planteamiento de unidad no es voluntarista. Las circunstancias que vive el país lo exigen. Lo mismo ocurre con la idea del cambio. El FMLN al igual que este servidor creemos que el cambio que construiremos a partir del 1 de junio debe basarse en la estabilidad macroeconómica y la gobernabilidad democrática. Del mismo modo como el FMLN apoyó mi candidatura, apoyará ahora mi ejercicio presidencial.

Esta semana se reveló una importante caída en la recaudación fiscal e incluso en las remesas. Da la impresión que las arcas del Estado se están secando rápidamente. ¿Qué medidas urgentes tomaría ante esta realidad?

Efectivamente, durante los últimos meses la situación fiscal se ha deteriorado, la carga tributaria disminuyó y los ingresos tributarios se redujeron el mes de enero como resultado de la menor actividad económica. Hoy más que nunca tenemos que utilizar mejor los escasos recursos públicos disponibles y tratar de elevar los ingresos fiscales mediante un combate frontal a la evasión, la elusión, el contrabando y la corrupción.

Usted ha mencionado lo del pacto fiscal, pero da la impresión de que la crisis no lo dejará esperar ese pacto.

Al contrario, dada la gravedad de la situación fiscal, hoy más que nunca la sociedad salvadoreña necesita ponerse de acuerdo sobre el origen, monto, destino y fiscalización de los recursos públicos. Si los recursos son escasos, tenemos que definir juntos las prioridades del gasto y de la inversión, la forma cómo financiaremos tales erogaciones y los mecanismos de control y fiscalización de dichos recursos. Recuerde que durante la campaña electoral yo propuse una estrategia fiscal que incluía dos pilares: un programa fiscal de emergencia y el desarrollo de un proceso de pacto fiscal. A lo que nos obliga la crisis es a actuar rápidamente en los dos componentes y así lo haremos.

¿No cree que la reducción de la recaudación provocará dificultades en cumplir sus promesas de campaña?

No estamos ante el panorama ideal, pero eso no significa que no podamos cumplir nuestras ofertas. De hecho, una de ellas, como se lo comentaba antes, tiene que ver con el enfrentamiento de la crisis fiscal. El Programa Anticrisis que propuse durante la campaña busca implementar un conjunto de medidas que reduzcan la vulnerabilidad de la economía y que a la vez le permita a los salvadoreños mejorar su situación. Ahora bien, el cumplimiento de las promesas de campaña no sólo tiene que ver con la disponibilidad de recursos, sino también y fundamentalmente, con la existencia de voluntad política para cumplir lo prometido. Soy un hombre de palabra y cumpliré las promesas de campaña, sobre todo aquéllas que tienen como objetivo mejorar las condiciones de vida de la población más pobre y marginada.

Usted ha mencionado que su referente es el presidente Lula de Brasil. Una de las medidas más elogiadas sobre el mandatario brasileño es que preservó los logros macroeconómicos de la reforma liberal de Fernando Henrique Cardoso mientras se enfocaba al mismo tiempo en atender la pobreza extrema. ¿Seguiría usted ese camino?

El éxito mayor del presidente Lula es haber combinado estabilidad macroeconómica con una agresiva y coherente política social que le ha permitido sacar de la pobreza a más de 23 millones de brasileños. ¿De qué sirve alcanzar altas tasas de crecimiento si la economía familiar continúa estancada? El presidente Lula demostró que se puede hacer un gobierno de izquierda que empuje banderas sociales al mismo tiempo de manejar las finanzas públicas en forma responsable. Es ése el camino que deseo seguir. Por supuesto, ajustado a nuestra realidad.

¿Le dio algún consejo Lula sobre su Presidencia?

Sí, fortalecer la Banca de Fomento y no descansar hasta mejorar las condiciones de vida de los más pobres.

Sé que muchos presidentes le han llamado para felicitarlo. ¿Ha tenido ofertas específicas de cooperación de alguno de ellos?

Además del presidente Lula, el presidente Obama me dijo que esperaba tener un encuentro directo conmigo en la Cumbre de Las Américas para analizar la agenda hemisférica, en especial los temas que son de interés común como la pobreza, el crecimiento de la economía y la delincuencia. A través de su Secretaria de Estado, la señora Clinton, el presidente Obama también comprometió su voluntad de continuar y reforzar los programas de cooperación y asistencia financiera.

Quiero insistir en los temores que hubo durante la campaña de un posible alineamiento de su gobierno con Hugo Chávez y su forma de hacer las cosas. ¿Qué tiene que decir a esos temores y a esa campaña ahora como presidente electo?

No tengo por qué alinearme al presidente Chávez ni a ningún otro gobierno del mundo. Mi obligación es responderle a los salvadoreños, incluso a los que no votaron por mí.

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