El proceso judicial emprendido contra el Alcalde de Maracaibo y líder opositor, Manuel Rosales, la intervención de algunas empresas de alimentos y la decisión del presidente Hugo Chávez, de tomar los puertos y aeropuertos controlados por gobernadores contrarios a su gobierno, renovaron las tensiones en el país.
Para el analista Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis, el incremento de la conflictividad que se considera proviene del oficialismo, responde a una “receta típica del autoritarismo moderno, que de alguna manera intenta crear lo que la literatura llama ‘una bóveda de miedo’”.
“Está mandando el mensaje de que es capaz de ir contra quien sea, no importa cuán fuerte seas”, explicó León, indicando que Chávez pisó el acelerador de su proceso socialista, tras su triunfo en el referendo de febrero y precisó que las recientes acciones tomadas contra la oposición y el sector privado se enmarcan dentro de ese contexto de “radicalización” de su proceso político.
“Para consolidar tu revolución tienes que crear enemigos, pero eso es un mal necesario dentro de esa revolución. Si él no asume esos riesgos la revolución no puede avanzar”, acotó.
La Fiscalía General acusó el jueves a Rosales, prominente opositor, de enriquecimiento ilícito cuando fue gobernador del Estado de Zulia, entre el 2002 y el 2004, y solicitó su detención preventiva, lo que el líder opositor denunció que la medida respondía a “una orden” de Chávez.
Rosales, que fue candidato a la Presidencia en los comicios de diciembre del 2006, fue elegido Alcalde de Maracaibo en los comicios regionales de noviembre pasado.