CORRESPONSAL/JINOTEGA
Doña Teresa Martínez, fiscal tributaria de la Alcaldía de Jinotega, se compadeció de la señora Blanca Onelia Quintanilla y sus dos hijos, que vivieron diez días en un rincón del corredor de la municipalidad, aguantando frío y penurias. A todos los albergó en su modesta casa, ubicada en el reparto Villa Valencia, en la salida norte de la ciudad.
Ahora la madre soltera tiene un cuarto para ella y sus dos hijos. “Lo hago porque hoy por mí mañana por ti, tenemos la promesa del alcalde, que en cuanto compre los solares le van a hacer a ella una casita y hoy en mi casa ella se baña, lava, mira televisión y vive tranquila esta pobre mujer”, manifestó doña Teresa.
“Ahora tengo frío, pero no tanto como los 10 días que pasé en ese corredor de la Alcaldía, no dormía de los nervios y vigilaba el sueño de mis dos niños, los cubría con pedazos de saco de bramante cuando se descubrían y sentían los tremendos fríos que aún siguen haciendo aquí”, afirmó Quintanilla.
A doña Blanca se le entregó un paquete que mandó el lector del Diario LA PRENSA, Eduardo Hurtado, originario de Managua. Este ciudadano leyó la nota, ilustrada con una fotografía que se publicó en LA PRENSA el pasado 2 de marzo, en donde se exponía la dificultad de esta familia.
“Que Dios me le pague a él (don Eduardo Hurtado) y doña Tere”, manifestó Blanca, esperanzada algún día en tener un techo dónde vivir con sus dos hijos.