Cartas al Director

Cartas al Director Inteligencia “La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica”. Cultura del no pago ¿A qué se debe que por vez primera los pequeños agricultores carezcan del financiamiento necesario para la siembra de granos básicos? Lisa y llanamente a que Daniel […]

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Inteligencia

“La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica”.

Cultura del no pago

¿A qué se debe que por vez primera los pequeños agricultores carezcan del financiamiento necesario para la siembra de granos básicos? Lisa y llanamente a que Daniel Ortega Saavedra acusó a las microfinancieras de estar en manos de agentes del imperialismo yanqui, usureros y explotadores, invitando a los deudores morosos a no honrar sus compromisos financieros.

Inclusive y respondiendo positivamente a tales llamados a revivir los desastres de la “cultura del no pago”, en el norte de Nicaragua se organizaron los deudores sandinistas reclamando la reestructuración de sus deudas, tres años de gracia y menores intereses que los pactados.

A lo anterior, hay que agregar ahora todos los problemas económicos que son secuela del fraude electoral de noviembre del 2008. Nadie quiere invertir en Nicaragua, porque tienen fundados temores de perder su dinero. ¿Qué pasó con el financiamiento ofrecido por Ortega Saavedra con fondos procedentes de los recursos millonarios de Alba-Caruna?

Ernesto Ruiz Salmerón

No legitimar el fraude

El costoso periplo realizado por el Canciller nicaragüense Samuel Santos por Washington y varias capitales europeas, distribuyendo el famoso Libro Blanco, en el que el FSLN admite tácitamente el fraude electoral cometido en las elecciones municipales de noviembre pasado, terminó en un estrepitoso fracaso. La actitud de los donantes es firme. Si quieren que se descongelen los desembolsos de ayudas ya aprobadas, procedan a transparentar los resultados de esos comicios entre todos los actores políticos.

Por su parte, el presidente Daniel Ortega Saavedra ha respondido en reiteradas ocasiones que no está dispuesto a negociar los resultados de ese fraude. En estas circunstancias, corresponde a los líderes emergentes de la oposición política al FSLN convocar al pueblo a la desobediencia civil. La pasividad que han adoptado ante todos los abusos pasados y los cometidos actualmente por Ortega Saavedra, significa que si no hay acciones, se legitima el fraude.

Eleonora Carrasco Peña

Tratado Jerez-Cañas

Respecto a la nota publicada el pasado sábado en este Diario, titulada “Alegatos de Costa Rica fueron contradictorios”, la tesis expuesta por el jurista experto en Derecho Internacional, Mauricio Herdocia, es la de Nicaragua. No se puede a estas alturas pretender que lo que se firmó y ratificó en 1858 no tenga validez 150 años después. La soberanía es única e indivisible y entre sus atributos figuran el control y fiscalización del territorio, incluido el río San Juan, que no es internacional ni es fronterizo, sino que pertenece íntegramente a Nicaragua, como lo estableció el Tratado Jerez-Cañas.

Navegar con “objetos de comercio” en un trecho de sus aguas no significa “con fines comerciales”, como pretende ahora Costa Rica. ¿Reconocerá este país una sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que confirme los derechos de Nicaragua? ¿A quién más piensa recurrir?

Silvio Avilez Gallo

CRM y Sam-7

Es importante que el presidente Daniel Ortega Saavedra y el FSLN estén conscientes de que están obligado a custodiar, resguardar y rendir cuentas de los bienes del pueblo, al igual, otro u otra que venga a gobernar, y que las imposiciones e injerencias de los imperios mundiales en materia de política nacional no deben ser admitidas, pues la patria no se vende.

Se puede acordar lo necesario con los cooperantes, comunidad internacional, las naciones en lo que concierne al dinero de las donaciones que otorgan para lo cual fueron dadas. Inclusive, los donantes están en su derecho de vigilar sus donaciones a través de inspectores que envíen de sus países desde el inicio hasta el final del programa beneficiado.

Por ejemplo, a mi juicio deja mucho que desear el ultimátum que EE.UU. efectuó a Nicaragua a través del embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan, al decir: “Una vez que el problema y las dudas sobre el proceso electoral, sobre el conteo de los votos, estén resueltas, nosotros podemos reanudar el programa Cuenta Reto del Milenio (CRM)”. Esta clásica injerencia no tiene razón de ser.

El dinero que EE.UU. se comprometió a dar a través de la CRM a Nicaragua desde el año 2005 en el gobierno del ingeniero Enrique Bolaños, para ser invertidos en programas de desarrollo sostenible y reducción de la pobreza en los departamentos de León y Chinandega, debería honrar su palabra. El pueblo necesita ese dinero, no el gobernante Ortega. ¿Dónde está el humanismo de EE.UU.?

Y en cuanto a los misiles Sam-7, es conveniente que Ortega no los negocie, porque sería entregar la defensa de la soberanía nacional. Esos misiles son patrimonio de la patria, del pueblo y su soberanía. Permitir desarmar a Nicaragua es igual, como le sucedió a Sandino cuando Somoza lo desarmó y luego lo aniquiló.

EE.UU. y algunos imperios mundiales lo que pretenden es debilitar a Nicaragua militar y económicamente, poniendo trabas de todo tipo, es mejor que honren sus palabras. No negocien con el hambre y pobreza del pueblo, es un irrespeto. Les gustaría a ustedes que les toquen sus bienes, claro que no, entonces respeten.

Bayardo Quinto Núñez

Crisis climática

Pensar antes de actuar no es común en

esta sociedad de soluciones rápidas, pero ante esta crisis económica actual hay que detenerse y elegir bien las medidas a aplicar. Éstas deben reactivar mercados, generar empleos y además cuidar el medio ambiente para lograr un desarrollo más sostenible.

Considerar una economía baja en carbono hace la diferencia, pues nos permitiría revertir una emergencia, que aunque más silenciosa, puede explotar en las próximas décadas en forma irreversible. Si fracasa la lucha contra el calentamiento global, se rebasarán los límites de la seguridad planetaria y nada volverá a ser como antes, si la temperatura se va más allá de los 3ºC no hay paquetes de rescate cuando llegue ese momento, pero sí podemos prevenirlo hoy si atendemos las dos crisis: la de cambio climático y la financiera.

Hoy es el momento de aplicar políticas de desarrollo sostenible para lograr retornos a corto y largo plazo. Esto tiene una racionalidad económica intrínseca: generar ventajas comparativas dinámicas, posicionarse en sectores competitivos del futuro, promover la eficiencia y favorecer la seguridad energética, reducir la vulnerabilidad y los costos de adaptación ante el cambio climático. Así lo creen los expertos y depende de los gobiernos y la ciudadanía elegir, con una mirada de largo plazo, las mejores medidas y la forma de implementarlas para cambiar la calidad de la demanda agregada.

Es indispensable asegurar que se consideren alternativas bajas en carbono al invertir en infraestructura tanto productiva como social. También, incentivar la reforestación, en zonas desertificadas o degradadas; subsidiar y financiar la sustitución de aparatos eléctricos por otros de consumo energético más eficiente; promover la compra de vehículos de baja cilindrada e invertir en infraestructura para el transporte público, en servicios públicos que incluyan criterios asociados al manejo del riesgo derivado de los impactos futuros y crecientes del cambio climático.

Lo que no podemos es posponer o ignorar al tomar decisiones la crisis de cambio climático porque nos conduciría a consecuencias sin precedentes e inmanejables.

Alicia Barcena

Aclaración

Error en apellido

Por error en una nota publicada el pasado 12 de marzo, en la sección de Nacionales, bajo el título “Diabetes controlada con cirugía”, se menciona que en Nicaragua el procedimiento quirúrgico para tratar la diabetes podría iniciar pronto bajo la tutela del experto en cirugía laparoscópica Isaías Largaespada, cuando lo correcto es Isaías Montealegre. Ofrecemos disculpas por los inconvenientes que el yerro haya podido ocasionar.

La Editora

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