Los valores son producto de cambios y transformaciones a lo largo de la historia
No pretendo dar una clase sobre valores por dos motivos. Primero, no soy un experto y segundo, no alcanzaría el espacio de la columna. Pero de lo anterior surge la pregunta: ¿por qué escribo acerca de ello? Por la importancia de los mismos, en cualquier sociedad, sin diferencias de país desarrollado o no.
Suele escucharse que antes los jóvenes no eran así como hoy. ¡Claro! En ese saco caen todos, y al parecer tenemos una juventud perdida y nadie es excluyente. Por supuesto un grave error, lo que no resta, el que un grupo significativo de personas, presenten o manifiesten antivalores, incluyendo a los adultos.
Un concepto de valor abarca contenidos y significados diferentes, desde diversas perspectivas y teorías. En sentido humanista, se entiende por valor lo que hace que una persona sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una perfección.
Desde un punto de vista socio-educativo, los valores son considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona. Son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social.
¿Cambian los valores? Los valores son producto de cambios y transformaciones a lo largo de la historia. Surgen con un especial significado y cambian o desaparecen en las distintas épocas. Por ejemplo, la virtud y la felicidad son valores; pero no podríamos enseñar a las personas del mundo actual a ser virtuosas según la concepción que tuvieron los griegos de la antigüedad. Es precisamente el significado social que se atribuye a los valores, uno de los factores que influye para diferenciar los valores tradicionales, aquellos que guiaron a la sociedad en el pasado, generalmente referidos a costumbres culturales o principios religiosos, y los valores modernos, los que comparten las personas de la sociedad actual.
Pero, ¿qué valores deberíamos evidenciar?, ¿los espirituales? ¿los religiosos? ¿los afectivos? ¿los valores morales?
Indiscutiblemente la amplia gama de clasificaciones de valores nos da a pensar la complejidad de evidenciarlos en todo momento, donde posiblemente las circunstancias mismas y el entorno nos conlleven a que unos florezcan más que otros, en el momento preciso con la condición y madurez de poseerlo y estar consciente de ello.
El hecho mismo que una persona no pueda ser exactamente igual a otra, justifica que para una misma situación podrían evidenciarse diferentes expresiones de valor: unos más ordenados que otros, el esfuerzo de estar a tiempo en el lugar adecuado; la necesidad de recibir dirección y ayuda en todos los aspectos de nuestras vidas; descubrir a las personas sus necesidades, con una actitud permanente de servicios; brindar ayuda de manera espontánea en los detalles más pequeños; conservar la calma en medio de nuestras ocupaciones y problemas, mostrándonos cordiales y amables con los demás; mejorar la capacidad de comunicación y de adaptación en los ambientes más diversos. ¿Cuáles priorizaría usted?