Cartas al Director

Cartas al Director Ilusión “La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente”. Suspensión de fondos Tanto el FSLN a través de Daniel Ortega como los empresarios privados, instrumentalizan a los “pobres”. El primero comete todos sus desmanes, atropellos, actos de corrupción y fraudes electorales en beneficio de los […]

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Ilusión

“La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente”.

Suspensión de fondos

Tanto el FSLN a través de Daniel Ortega como los empresarios privados, instrumentalizan a los “pobres”.

El primero comete todos sus desmanes, atropellos, actos de corrupción y fraudes electorales en beneficio de los “pobres” y los segundos solicitan a la comunidad donante que descongele los fondos retenidos para que no sufran los “pobres” de Nicaragua.

Los “pobres” de Chinandega y León, los que se benefician de los fondos de la CRM, no se han dirigido a Ortega Saavedra pidiéndole transparentar los resultados de los comicios de noviembre del 2008.

La suspensión por 90 días más de los fondos de la CRM y las advertencias del Embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan, son muy claras al respecto.

Si Ortega no cumple con los prerrequisitos de combatir la corrupción que fomenta, respeto de los derechos humanos y la institucionalidad democrática, esos recursos se perderían irremisiblemente, como también los de los donantes europeos.

¿Qué harán entonces los “pobres”?

Roberto Escobedo Caicedo

Desobediencia civil

Considero que en la prórroga que los directores de la Cuenta Reto del Milenio han dado a Daniel Ortega Saavedra para transparentar los resultados de los comicios municipales de noviembre del 2008, está implícito un llamado a las fuerzas sociales, políticas y económicas que se oponen a los intentos del secretario general del FSLN de consolidar en Nicaragua una nueva dictadura totalitaria y dinástica. No bastan simples jornadas de protesta. Quienes se presentan como los nuevos líderes de la oposición deben hacer planes para convocar al pueblo a la desobediencia civil porque Ortega Saavedra no está dispuesto a hacer nada que revierta el fraude electoral. Ortega dice que los únicos perjudicados serán los “pobres” de Nicaragua. Pues, entonces, ha llegado el momento de que los “pobres” de Nicaragua hagan sentir su peso en la desobediencia civil.

Eleonora Carrasco Peña

Discurso cantinflesco

Todos los actores económicos del Gobierno están recurriendo a un discurso cantinflesco para tratar de engañar a la ciudadanía sobre los efectos de la crisis económica global, agravada por los errores de conducción política de Daniel Ortega Saavedra, siendo el peor de todos el fraude electoral del 9 de noviembre de 2008.

La famosa ayuda venezolana sólo ha servido para incrementar las cuantiosas fortunas del propio Ortega y la plana mayor del FSLN, no beneficiando en nada a los “pobres” de Nicaragua. Bayardo Arce, Antenor Rosales y otros secuaces de Ortega construyen castillos en el aire. La solución a los graves problemas de Nicaragua pasa por transparentar los resultados de las elecciones del pasado 9 de noviembre, contando con observadores nacionales e internacionales.

Guillermo Pérez Salcedo

Hambre Cero

El demagógico Programa “Hambre Cero” es uno de los grandes elefantes blancos del régimen orteguista. Las compras de gallinas, cerdas preñadas y vaquillas han convertido ya en millonarios a los intermediarios sandinistas que venden esos animales al Magfor, a precios por encima de los del mercado nacional.

La Contraloría General de la República, organismo secuestrado por el FSLN en la que los contralores cumplen las órdenes de Daniel Ortega, no ha hecho nada en relación con las denuncias del ex funcionario del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), Gustavo Moreno, acerca de los negocios turbios en las compras con exclusión de procedimientos a los intermediarios sandinistas, beneficiándose grandemente los altos cargos de la unidad ejecutora de este demagógico programa. Si se hiciera una evaluación de sus resultados se encontrarían que ya las gallinas, cerdas y vaquillas se las han comido los CPC del campo.

Heriberto Carrillo Santana

Caricatura

El pasado jueves 12 de marzo en este Diario salió publicada en la sección de Cartas al Director, una caricatura del señor Bismark que a mi juicio es de mal gusto para muchos cristianos católicos. Hay un pasaje en la Biblia que habla Jesús y dice: “Dar al César lo que es del César”.

No deberíamos de mezclar la política sucia con algo tan sagrado como el Vía Crucis de nuestro Señor Jesucristo y menos rotular leyendas en la santísima Cruz del Rey de Reyes.

Alexander Carvajal

Respecto al artículo del señor Peter Bernal, publicado el viernes pasado y titulado “Reacciones presupuestarias y políticas de EE.UU.”, creo que el presidente Barack Obama está actuando correctamente, porque va más allá de la crisis y trasciende hacia el futuro. El presidente Obama sabe perfectamente que no sólo los problemas de la crisis interna afectan al país, sino también los factores externos, como las guerras, el ascenso económico de otras potencias como China, Rusia, la India y muchos otros países que buscan nuevos mercados producto de la globalización misma; la competencia es muy fuerte.

El presidente Obama sabe que hay que educar al pueblo a no malgastar su dinero, a ser austero, a invertir para crear más plazas de trabajo, y sobre todo, a crear una conciencia nueva de cómo defender la economía del país, para no caer en actos de especulación, como pasó recientemente con el problema de las hipotecas de las viviendas de algunos ciudadanos estadounidenses.

Julio Quintana

Promesas políticas

Los latinoamericanos sabemos que cuando el gobierno gasta demasiado tiene que pedir prestado, emitiendo bonos y, el siguiente paso es debilitar la moneda imprimiendo billetes y causando una inflación que empobrece a todos. Lo sorprendente es que el Gobierno de Estados Unidos está actuando de manera muy parecida a tantas naciones tercermundistas: pelea largas guerras, gasta mucho más que sus ingresos, emite bonos para cubrir el presupuesto anual, redistribuye riqueza con motivación electoral, persigue a trabajadores indocumentados, construye murallas y debilita la confianza del mundo en su moneda.

El valor de la moneda norteamericana ha caído de alrededor de 250 dólares por onza de oro en el año 2000, a 955 dólares hoy. El 19 de octubre de 1987, el llamado “lunes negro”, se sufrió la anterior gran caída de la bolsa de valores —la peor desde la Gran Depresión— y ese año el precio del oro superó por primera vez 500 dólares la onza. Hoy va en camino de superar los mil dólares. ¿Por qué menciono el valor del oro? Porque el oro es la moneda más vieja y más estable a lo largo de toda la historia de la humanidad.

Actualmente, la deuda nacional (lo que debe el Gobierno de Estados Unidos) alcanza 10,847,000,000,000 dólares, cifra difícil de comprender, pero que significa que cada persona de este país tendría que aportar más de 35 mil dólares para pagarla. La deuda pública se ha disparado porque los años de déficit fiscal ocurren con mucha mayor frecuencia que los años de superávit.

Entonces, la gran pregunta es: ¿hasta cuándo podrá el Gobierno de Estados Unidos seguir pidiendo prestado unos 2 mil millones de dólares diarios? O, mejor dicho, ¿hasta cuándo estarán dispuestos los extranjeros, especialmente los bancos centrales de China y otros países asiáticos, a seguirle prestando con la compra de bonos? El nudo gordiano es que los políticos tratan de arreglar todos los problemas aumentando el gasto gubernamental, pero —en realidad— con ello apenas logran esconder y posponer los problemas actuales.

El presidente Obama promete un presupuesto balanceado en cinco años, una promesa que hemos oído durante más de 25 años. Y, mientras tanto, en Washington se habla nuevamente de resolver los graves problemas actuales distribuyendo miles de millones de dólares. Cada “emergencia nacional” sirve de excusa para incrementar los gastos del gobierno. Así, con cada aumento del circulante, nuestros ingresos, nuestros ahorros y nuestras inversiones valen menos, pero eso no se lo oímos decir a los gobernantes ni a los políticos.

Lamentablemente, los aumentos del presupuesto y del gasto gubernamental poco o nada tienen que ver con los valores y principios enunciados por los padres fundadores de la patria, tanto en la Declaración de Independencia como en la Constitución, donde establecieron un gobierno limitado y una política exterior no intervencionista.

Carlos Ball
Director de la Agencia AIPE. © www.aipenet.com

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