- Economista dice que se debe aclarar si el pago de las plantas significará un recargo adicional en la factura eléctrica
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El Gobierno de Nicaragua debe aclarar los términos del contrato con las plantas de generación Albanisa, que en un inicio fueron calificadas como parte de la cooperación facilitada por Venezuela, pero que el Banco Central de Nicaragua (BCN) indicó posteriormente que formaban parte de la inversión extranjera directa del país sudamericano realizada en 2007, cuando fueron instaladas.
“Lo que hay que preguntar es cuáles son los términos del contrato de compra de potencia para estas plantas, y cuál es el plazo para este contrato. En todo caso, si no es así, que se explique con absoluta claridad bajo qué modalidad o concepto se piensa recuperar los 250 millones de crédito a través de la tarifa, y en qué plazo, y si esto representa un recargo adicional sobre los pagos normales (de la factura de energía del consumidor)”, demandó el economista Adolfo Acevedo.
El asesor para Asuntos Económicos de la Presidencia de la República, Bayardo Arce Castaño, reveló esta semana que el costo de las plantas de generación eléctrica de Venezuela, instaladas en el 2007, asciende a más de 250 millones de dólares, ya que tendrán que cancelarse en 15 años, a una tasa de interés del seis por ciento.
El pago saldría del bolsillo de los consumidores nicaragüenses.
Las plantas Albanisa, como cualquier otra generadora en el mercado energético nacional, tendrán el beneficio técnico de recuperar su inversión aunque no estén operando, a través del llamado cargo de potencia fija.
Al respecto, Acevedo explicó que para las plantes eléctricas, ya sea que representen inversión extranjera directa o el resultado de un crédito al sector público o privado, la manera de incorporar la recuperación de la inversión o la amortización del crédito, es a través de los denominados contratos de compra de potencia.
Este cargo por potencia o capacidad instalada se paga a la empresa generadora aun cuando no se haga uso de esta potencia instalada para generar energía. A través de este cargo, se le paga a dicha empresa por la capacidad de generación o potencia instalada, no por la energía efectivamente generada, añadió.
TREMENDO NEGOCIO EL DEL FACTOR DE POTENCIA
Por ello, explicó, el cargo por capacidad o potencia no tiene como propósito cubrir los costos de operación y mantenimiento de la empresa generadora, asociados a la generación de energía por parte de ésta; sino que “tiene como objetivo esencial permitir a los inversionistas recuperar el capital propio invertido, generar las utilidades sobre ese capital y pagar el principal y los intereses de la parte de la inversión financiada con deuda”.
A nivel nacional el precio de la potencia por capacidad de kilovatios instalados que se aplica en la tarifa energética es mayor al promedio internacional.
Según Acevedo, el promedio internacional de estos acuerdos por el factor potencia es de entre siete y diez dólares por kilovatio instalado, pero en Nicaragua este rubro alcanza hasta 20 dólares.
Pero Acevedo aclaró que estos pagos ya están incorporados en la tarifa, de manera que la recuperación de este crédito (la inversión que representan las plantas Albanisa) no debería representar un recargo adicional.
Además, en el caso de las plantas Albanisa, este cargo no tendría que ser incorporado tomando en cuenta que el equipo había sido “donado” por la solidaridad venezolana, como expresó Ortega desde marzo del 2007, a pocas semanas de la puesta en operación de las primeras unidades generadoras que formaron parte del plantel conocido como Hugo Chávez Uno y Dos.
Por ello, Acevedo sostuvo que “lo que hay que preguntar es cuáles son los términos del contrato de compra de potencia para estas plantas, y cuál es el plazo para este contrato”.
El cronograma de expansión energética presentado por el Gobierno en el 2007 establece la salida gradual de aquellas plantas cuyos costos de operación sean más altos, debido a que funcionan con derivados de los hidrocarburos como diesel y búnker fuel oil, como es el caso de las plantas Albanisa.
Para el economista Néstor Avendaño, la recuperación de la inversión de las plantas Albanisa debe estar “en función de la actividad del mercado, mas no del bolsillo de los nicaragüenses”, como apuesta el Gobierno.