- Cabrera en ruta a las Grandes Ligas
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Everth Cabrera llegó a los Padres de San Diego con muchos signos de interrogación, que poco a poco ha ido despejando, más allá que sus cifras en el spring training no digan mucho.
“Para evaluar a Cabrera los numeritos no hacen justicia”, escribió ayer Corey Brock, de la MLB.com. “Usted tiene que cavar un poco más profundo. Debe verlo jugar y escuchar a quienes saben más del negocio para ver el verdadero valor que tiene para ofrecer”.
Brock, quien se encuentra en Peoria, en donde está la base de entrenamientos de los Padres, le dedicó ayer una nota especial al nandaimeño, ofreciéndole muchas oportunidades de ganarse un puesto en el club, de acuerdo a lo que ha conversado con entrenadores, el manager y hasta el gerente de San Diego.
“Me gusta mucho lo que veo. Ha jugado con tanta energía y tiene la velocidad que no hemos tenido en mucho tiempo. Probablemente ha superado mis expectativas”, dijo el gerente general Kevin Towers, quien ha sido un creyente del talento del nica.
“Lo veo mejorando cada día. Está en su primer campamento de primavera, de modo que estamos tratando que acumule tanta experiencia como sea posible y que se sienta cómodo”, declaró Glenn Hoffman, que trabaja con los infielders.
“Estoy complacido con sus hábitos de trabajo. Quiere aprender. Éstas son las pequeñas cosas que usted quiere ver de un infield de reserva. Él tiene la velocidad, su alcance es muy bueno y su brazo es fuerte. Es sólo una cuestión de experiencia”.
El potencial está ahí y lo que hace falta es más fogueo, sobre todo cuando nunca había jugado en un nivel superior a Clase A. Naturalmente, las mayores dudas están alrededor de su bateo.
“Él puede tomar bases, y bases extras (robos), y parece que tiene buenos instintos. Sabíamos que el bate va a tomar algún tiempo para desarrollar, pero hemos visto que ha hecho buenos swings y no se ha ido con muchos pitcheos malos. Él tiene mejor físico del que yo pensaba. Tiene alguna fuerza. Me recuerda a un joven Quilvio Veras”, explicó Towers.
Todas estas palabras de aliento alimentan las esperanzas de ver a Cabrerita convertido en el décimo big leaguer en la historia de nuestro país y el primero jugando en la parte media del infield.