- Pekín teme jornada de protestas esta semana
Cincuenta años después de un levantamiento fallido que envió al exilio al líder tibetano Dalai Lama, China está montando un escenario de demostración de fuerza que buscaría evitar que se repitan las protestas a veces violentas del año pasado contra el régimen chino. Mañana es el 50 aniversario de la revuelta del 10 de marzo de 1959.
Camiones blindados transportando soldados y autobuses turísticos llenos de policías transitaban por los sinuosos caminos montañosos. El servicio de internet está muerto en algunos lugares. Los campos militares que se encuentran entre comunidades tibetanas fueron fortalecidos con sacos de arena.
En 2008, una marcha conmemorativa de monjes en Lhasa, capital de Tíbet, fue bloqueada por la policía, lo cual detonó protestas que se convirtieron en una revuelta contra China el 14 de marzo que se extendió a decenas de comunidades tibetanas, avergonzando a China antes de los Juegos Olímpicos.
En el año transcurrido desde entonces, ha prevalecido un tipo de ley marcial. En Daofu, un poblado de la provincia de Sichuan donde están tallados mantras budistas en paredes de montañas de 4,300 metros, los monasterios están cerrados a los visitantes y sus monjes leen oraciones en su interior, dijeron funcionarios locales. La policía patrulla las calles en vehículos oficiales.
“Ha habido miles de policías y soldados aquí desde las revueltas de Lhasa del año pasado. Ha afectado muestras vidas”, dijo un residente, quien rechazó dar su nombre por temor a represalias de las autoridades locales. “La comida es más cara y es más difícil comprarla porque los soldados están comiendo mucho”, agregó.
Amnistía Internacional dijo que la región ha sido objeto de “un año de crecientes violaciones de derechos humanos”.
La Campaña Internacional por Tíbet, un grupo con sede en Washington, señaló que ha identificado más de 600 personas detenidas en el último año, y aunque algunas han sido liberadas, la mayoría de ellas aún están bajo custodia.
PANORAMA “TRISTE”
El Dalai Lama, que mañana auspiciará en la India el 50 aniversario del alzamiento de los tibetanos contra China, aseguró ayer que los líderes chinos se sienten “amenazados” por el “budismo tibetano” y tachó de “triste” la actual situación en el Tíbet.
“Si cualquier tibetano dentro del Tíbet se muestra enfático sobre su lengua, su cultura o su tradición e intenta conservarla, los chinos se sienten amenazados”, dijo el líder espiritual en un encuentro con varios monjes, según la agencia IANS.
El Dalai Lama participará en la conmemoración en la pequeña localidad de Dharamsala, situada a los pies del Himalaya.