- Habría espiado bajo distintas formas al margen de la ley
SAN JOSÉ/ ACAN-EFE
Un grupo de organizaciones de la sociedad civil de Costa Rica pidió ayer, en una manifestación, el cierre de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), por considerarlo un ente sin controles y dedicado al “espionaje político”.
La DIS está en el ojo de la polémica desde que salieran a la luz los casos de algunos extranjeros a quienes las autoridades les negaban la naturalización, a pesar de sus muchos años de residencia en el país, porque sus nombres aparecían en sus archivos “confidenciales”.
Tras la negativa de entregar los documentos, un afectado interpuso un recurso de amparo ante la Justicia, la cual ordenó al cuerpo de inteligencia dar la información.
La manifestación, organizada por la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), el principal sindicato del país, se llevó a cabo frente a las oficinas de la DIS en San José, donde los participantes exigieron la apertura total de los archivos de inteligencia.
Según una carta enviada por los manifestantes al ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias, este cuerpo de inteligencia es “una verdadera policía política que ofende profundamente la convicción democrática del pueblo costarricense”.
El documento agrega que la DIS “ha realizado toda una labor de espionaje político, bajo distintas formas y modalidades y, en todos los casos, al margen de la ley, en contra de los derechos democráticos”.
Los manifestantes abogaron por “la necesaria iniciativa de ley que permita la disolución de la DIS, completa, sin eufemismos y a la mayor brevedad”. Afirman además que por oponerse al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, impulsado por el Gobierno, “la DIS nos espió, nos siguió, fotografió, tomó vídeos, hurgó en nuestros espacios privados de recreación, elaboró reportes y se infiltró en nuestras reuniones, asambleas y marchas”.
Por su parte, el fiscal general Francisco DallAnese dijo apoyar el cierre de la DIS. “No hay nada que cambiar. Hay que disolverla”, subrayó ayer el fiscal, quien el año pasado afirmó que “el país no necesita cuerpos de espionaje”.