- Presidente de Guinea Bissau fue salvajemente golpeado y rematado a tiros
El Presidente de Guinea Bissau, Joao Bernardo Vieira, asesinado el lunes por militares, fue “salvajemente golpeado antes de ser rematado a balazos”, afirmó ayer un médico forense que realizó su autopsia.
“El Presidente fue alcanzado por varias balas en el tórax y en la cara y su cuerpo muestra señales de golpes violentos. Fue salvajemente golpeado antes de ser rematado a balazos”, afirmó el médico que pidió el anonimato y no quiso hacer más comentarios.
Militares guineanos mataron al presidente Vieira el lunes de madrugada, cuando huía de su residencia, horas después de que el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Na Waié, muriese en un atentado con bomba.
PRESIDENTE INTERINO
En tanto, Guinea Bissau se dotó ayer de un Presidente interino, según lo establecido por su Constitución.
El nuevo jefe del Estado es Raimundo Pereira, hasta entonces presidente de la Asamblea Nacional, que juró su cargo ante los diputados, el primer ministro Carlos Gomes Junior, y una delegación de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (Cedeao).
“Asumiré la función de jefe del Estado hasta la organización de las próximas elecciones, que marcarán la vuelta de Guinea Bissau a una vía constitucional normal”, precisó Pereira, un jurista de formación de 52 años.
NORMALIDAD
Mientras, la normalidad volvía ayer a las calles de Bissau, tras una jornada de confusión y temor.
Pese al vacío de poder dejado por los asesinatos, “todo funciona con normalidad hoy en Bissau. La noche ha sido muy tranquila, ya podemos salir a la calle, el tráfico es normal y las tiendas están abiertas”, detalló a EFE Alicia Fernández, de la ONG española Asamblea de Cooperación Por la Paz, que reside en Bissau, una situación contraria a la de ayer, cuando apenas se podían ver peatones y vehículos y la circulación estaba entorpecida por numerosos controles militares en el centro de Bissau.
Según Fernández, inicialmente “la situación era desconcertante y confusa, pero no había miedo a que los soldados fueran a tomar la ciudad”.