Si el empleado se siente identificado con su tarea, su trabajo le resulta placentero
El sentido del compromiso y la identificación
Muchos somos los que en nuestras vidas deambulamos en diversas profesiones.
Comenzamos a trabajar antes o después de haber terminado los estudios para alcanzar un título. Recuerdo cuando era pequeño, queriendo ser “adulto”. Ayudaba a mis padres o familiares en los negocios, en gestiones pequeñas y sencillas de realizar, pero que me parecían grandes. No pensaba en recibir remuneración económica, pero sí al menos una sonrisa como señal de gratitud por el trabajo hecho, sin saber aún qué era eso que llaman compromiso. Me decían: “Cuando venga alguien, se hace así…”, y así se hacía sin chistar.
Años después, en la juventud, si queríamos independizarnos para no ser “una carga de gastos económicos”, buscábamos un trabajito que nos permitiera salir a pasear, al cine y realizar nuestros primeros ensayos en invitar a tomar sorbete a alguna compañerita de estudio. Aún así, nuestra meta o compromiso eran los estudios y sólo eso, así que siempre se debía cuidar el equilibrio entre las buenas notas en las clases y no perder el “pegue”. Eso me enseñaba el compromiso con mi trabajo y el estudio. Simplemente, lo que se empezaba se debía terminar y tratando de hacerlo bien. Nada de dejar algo para mañana, cuando se puede hacer hoy.
El sentido del compromiso lo tenemos unos más que otros, sin importar los estudios que hayamos realizado.
Si nos trasladamos al concepto de compromiso, encontramos: obligación contraída; palabra dada. Lo anterior nos lleva, entonces a formularnos varias interrogantes: ¿deseamos tener un personal que labore por una obligación contraída con la empresa? ¿Se trata de administrar personas que nos den su palabra para alcanzar el éxito? O, simplemente, ¿que trabajen bien porque nos lo han prometido en su contratación? No es adecuado que el compromiso surja del contrato psicológico con el empleado, orientado a crear fidelidad por “agradecimiento” y “dependencia”, lo mejor sería que el compromiso sea por cohesión e identificación.
Cuando el empleado se siente identificado con su tarea y con la entidad para quien la cumple, su trabajo le resulta placentero, la creatividad alcanza altos niveles y los resultados son superiores a los esperados. Estos empleados están en constante búsqueda de la calidad y de mejoras en los procesos, conocen y se involucran en todas aquellas áreas y actividades en donde puedan agregar valor.
Además, piensan en el futuro y se sienten responsables de ayudar a construirlo, hablan de la empresa con sentido de propiedad, se observan como parte del equipo, fomentan el liderazgo y lo asumen de acuerdo al caso.
Los que se comprometen y no son capaces de identificarse, aunque conocen y manejan la calidad, tienden a no agregar valor al proceso, salvo que se les exija, pues su tarea consiste en dar respuesta a los requerimientos tal y como se les señalan. Los empleados que no se identifican con sus tareas, destacan los errores, son capaces de percibirlos, pero no ofrecen soluciones. De ser así, posiblemente la empresa demore más en cumplir con sus metas propuestas. ¿De qué lado se encuentra usted?