[/doap_box]
“Chocolate” hizo un sobreesfuerzo
Horas antes de enfrentar al mexicano Francisco “Chiquita” Rosas, el sábado pasado en Oaxaca, el nicaragüense Román “Chocolatito” González sufrió fuertes dolores estomacales que lo preocuparon un poco.
Pero González no dio a conocer su malestar. No quiso preocupar a su equipo de trabajo, pensó que el asunto se resolvería de forma natural, pero una vez que estaba en el camerino del Auditorio Guelaguetza, en Oaxaca, el púgil vomitó y comenzó a sufrir de diarrea, producto de una descontrolada alimentación en el día del combate.
Aún así, González enfrentó a la “Chiquita” Rosas, a quien venció sin la brillantez de otras presentaciones, en una noche de mucho sufrimiento, porque a la hora del combate volvió a sentir los malestares estomacales, vomitó en la recta final de la pelea, pero nunca pensó en la posibilidad de abandonar aunque perdiera la corona mínima de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
“Creo que me excedí, porque en la mañana comí huevos con frijoles, al mediodía pescado con papas y aguacate. No sé, pero creo que esa comida me mandó al inodoro”, dijo González, en una charla que sostuvo con los periodistas que dieron cobertura a su pelea en Oaxaca.
“Tenía mucha hambre, pero a la hora del pesaje no podía comer. Antes de la pelea me solté con la comida, pero de repente me dio un fuerte dolor. Me dio mucho miedo, porque sentía que podía ensuciarme en la pelea… Fue sorprendente ganar así cuando uno está enfermo. Me siento feliz que Dios me dio la oportunidad de retener el título del mundo. No esperaba una pelea complicada, vomité en la pelea, me dio diarrea, pero son cosas que pasan en la vida. Soy Campeón del Mundo, y estoy feliz por eso”, reiteró.
A pesar de un dominio aparente, el “Chocolatito” venció por decisión mayoritaria al mexicano Rosas, con ventaja de 2 y 4 puntos en dos tarjetas y un empate 114-114 en una tercera.
Pero no fue una victoria fácil. En medio de los problemas de salud, Rosas fue un rival complicado, fajador y con una llamativa resistencia para soportar las embestidas del “Chocolatito”.
“El mexicano tiene sus méritos. Me conectó buenos ganchos, y eso me preocupó porque estaba mal del estómago”, indicó “Chocolatito”, ya al filo de la madrugada del domingo, un par de horas después de la pelea con Rosas en Oaxaca.
¿Te afectó la altura?
No sé si me afectó, pero estaba con un poco de catarro. Me sentí un poco extraño, pero lo que más me afectó fue el estómago.
¿Pensaste abandonar?
Me sentía mal, pero nunca quise abandonar. Si tenía que ensuciarme en el ring lo hacía. La verdad es que no me sentía cansado por malas condiciones, sino porque fui al inodoro unas cinco veces y eso fue lo que me desgastó.
¿Qué lección te deja esta experiencia?
Tener mucho cuidado en lo que uno va a comer. El día de la pelea combiné arroz, huevos, pescado, aguacate y todo eso me terminó afectando mucho el estómago. Me sentía como una pelota en el estómago y en cada asalto que iba pasando, sentía que se me aflojaba el estómago. Desde el tercer asalto iba apretando el estómago durísimo. Son cosas que uno aprende en la vida y me siento feliz y agradecido por Dios que me dio mucha fuerza para ganar.
¿Por qué ocultaste tu problema de salud a tu equipo de trabajo?
La verdad de las cosas sé que es malo callar, pero no quise afligir a nadie. No quise que se preocuparan, tengo confianza con ellos, pero no los quise preocupar.
¿Sin este problema estomacal, consideras que hubieras noqueado?
Por Dios que sí. Cuando vomité en la pelea, sentí que me recuperé, por eso cerré fuerte en la pelea. Eso me ayudó mucho, porque en cada asalto que iba estaba con ganas de vomitar, estaba sudando.
¿Tuviste miedo de ser noqueado?
Para nada. Pero le sentí la pegada (a Rosas), lo sentí fuerte, es un buen boxeador. Vino bien preparado, le conecté buenos golpes, pero los resistió todos.
¿Vas a seguir en las 105 libras por un buen rato?
Quiero unificar título, después veremos qué hacemos.
¿Te gustaría dar la revancha directa a Rosas?
Sí, me gustaría, pero no aquí en México. Me gustaría en otro país.