Autoridades de Salud y Ambientales de Costa Rica frenaron a última hora el cierre del Parque Nacional Manuel Antonio, uno de los principales atractivos turísticos del país, amenazado por la contaminación y las malas condiciones sanitarias.
La viceministra de Salud, Ana Morice, confirmó ayer a la prensa local que tras la inspección de un grupo técnico el viernes, se estableció un plazo de cuatro meses a los responsables para que las deficiencias sanitarias sean subsanadas, especialmente lo relacionado a la contaminación fecal de las aguas.
Manuel Antonio, un área protegida, es la segunda más visitada por los turistas y la que más ingresos genera al Estado, por lo que su cierre implicaría un duro revés al sector turístico, de por sí ya golpeado por el terremoto del 8 de enero.
Ubicado 140 km al suroeste de la capital, en la costa del Pacífico, la zona combina el ambiente tropical con hermosas playas en medio del bosque, lo que la ha convertido en imán para los turistas de Estados Unidos y Europa.
Durante el 2008, al menos 300,000 personas llegaron a Manuel Antonio, en el puerto de Quepos.
El 12 de febrero, el Ministerio de Salud dio un plazo de 10 días hábiles a la administración para que con urgencia tomara las medidas apropiadas y detener la contaminación con heces de una laguna interna.
El lugar cuenta con una extensión de 1,972 hectáreas terrestres y 55,000 hectáreas de aguas marinas.