- Luis González dice que su hijo no dio su mejor pelea anoche
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Don Luis Gónzalez se encontraba en su casa de habitación, junto a decenas de vecinos en el barrio La Esperanza, viendo la pelea de su hijo Román “Chocolatito” González ante el mexicano Francisco Rosas.
Su rostro lucía lleno de orgullo, sin miedo a expresar su felicidad por tener un hijo campeón.
“Ese es mi campeón. La tenemos fácil”, repetía minutos antes de la pelea.
Sin embargo, luego que transcurrieron los rounds y Román no lograba bajar al mexicano, ese rostro feliz se tornó tenso, preocupado.
“Ay hijo, qué hacés, ¡ matalo ya! ”, decía con angustia cuando el mexicano daba golpes fuertes a Román. Entre momentos de emoción que transmitía la pelea de “Chocolatito” en el ring, los habitantes del barrio quedaron inmóviles en sus asientos, sólo desviando su mirada cuando terminaba cada round.
“Vamos Román, ya lo tenemos. Haremos un taco mexicano para el Chocolate”, decía constantemente Alberto Baca, un amigo cercano a la familia.
La pelea llegó al décimo asalta y el panorama no le gustaba a los aficionados. Era la sed de ver ese “Chocolate” imponente, destructor, de disfrutar ese golpe que dejara sin respiración a Francisco Rosas, pero ese golpe maestro jamás llegó.
Doña Lilliam Luna, madre de “Chocolatito”, se escondía en el cuarto, no quiso ver la pelea, pero en su corazón de madre sabía que su hijo estaba ganando, pero no estaba peleando bien.
“ No lo miro como antes, está como cansado”, dijo Lilliam.
La angustia desapareció sólo en el instante que los jueces anunciaron la decisión: Román todavía es el Campeón Mundial de las 105 libras de la AMB.
“Román no fue igual. Le afectó el clima, hay que estar mejor para la próxima defensa”, señaló Luis González.