- Al conmemorar el 20 aniversario del “Caracazo”
El presidente Hugo Chávez y sus ministros juraron profundizar el socialismo en Venezuela, al conmemorar este viernes con una ceremonia religiosa el vigésimo aniversario del “Caracazo”, una ola de violentas protestas y saqueos, cuya represión dejó un saldo oficial de 276 muertos.
Chávez, quien reivindica esa fecha como el embrión de lo que llama la “revolución bolivariana”, leyó un salmo del profeta Isaías y aseveró que “el reino de Dios aquí en la tierra es el socialismo”.
La ceremonia, oficiada al aire libre en Caracas por el padre Adolfo Rojas, sirvió para que los ministros y otros funcionarios hicieran un juramento de lealtad a Chávez y a su propuesta de socialismo.
“Juro por el Dios de mis padres, juro por Dios, que no daré descanso a mi alma, ni a mi brazo, ni a mi mente, hasta que no profundice el socialismo que necesitamos, y que acompañemos en la lealtad, antes muertos que traidores, a este comandante en jefe que Dios nos ha puesto para conducirnos al socialismo que necesitamos”, repitieron los ministros.
“CONSAGRADO”
En la ceremonia, los sacerdotes realizaron además una “consagración” de Chávez, quien la escuchó con los ojos cerrados y apoyando su mano en un gran crucifijo.
Los religiosos pidieron que Dios “libre (al presidente) de los enemigos y peligros que lo acechan”, lo “bendiga y fortalezca” y le sirva de “escudo” en su tarea de “desgastarse por el bien de su pueblo”.
El Presidente venezolano se dice católico y ha asegurado en ocasiones que Jesucristo fue el primer socialista de la historia.
El Caracazo “fue el detonante que dio inicio a esta revolución (…) Estamos conmemorando 20 años del inicio de esta revolución bolivariana”, aseguró el mandatario.
Según defensores de derechos humanos, la revuelta desatada el 27 de febrero de 1989 por el aumento en los precios de la gasolina y las tarifas del transporte, primera medida de un paquete de ajuste económico lanzado por Carlos Andrés Pérez al asumir su segunda presidencia, dejó un millar de muertos.
Para contener las protestas y saqueos en Caracas y sus ciudades dormitorio, el gobierno de Pérez decretó la suspensión de garantías constitucionales y sacó el ejército a las calles al final de la jornada del 28 de febrero.