CORRESPONSAL/ NUEVA SEGOVIA
El mal manejo de las aguas mieles y pulpa del café desde las fincas hacia las corrientes del río Dipilto, fuente de agua potable para más de 40 mil habitantes de Ocotal y Dipilto, está ocasionando elevados costos, bajando la producción de agua y generando mal sabor y mal olor al vital líquido.
Aunque la cosecha del café en las zonas bajas del municipio de Dipilto ya finalizó y en la zona alta están por el 50 por ciento de avance, el manejo de los desechos en el cultivo de este grano no ha sido el adecuado y se asemeja a los fenómenos de contaminación de las aguas del mismo río Dipilto ocurrido en las décadas de los 80 y 90.
De acuerdo a estadísticas manejadas por funcionarios del Ministerio de Salud (Minsa) y Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), son entre 15 y 20 los grandes productores de café de la zona alta de Dipilto que este año no habilitaron los filtros y pilas para el manejo de los desechos.
Las aguas mieles y pulpa del café provocan turbidez, espuma, hedor y sabor amargo en las aguas, pero, a su vez, si no es correctamente tratada en la planta potabilizadora, los efectos en la salud humana son graves, por los fuertes dolores de estómago, náuseas y diarrea que ocasiona.
Norberto Fajardo, gerente de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), reveló que producto de la contaminación de las aguas del río Dipilto, deja de producirse aproximadamente 600 metros cúbicos diarios de agua en la planta potabilizadora convencional.
En una reunión reciente con la titular del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), Juana Argeñal, los habitantes de Dipilto Viejo denunciaron la contaminación de las aguas provocada desde la finca La Campana.
Argeñal comprobó que en esa finca tienen buen sistema de tratamiento para los desechos, pero el mandador no estaba aplicando el descomponedor biológico, pese a que lo tenía.