- Anielka Espino dice que es el prototipo ideal de Miss Nicaragua
Quiere ser comunicadora social por dos razones. La primera está relacionada al ego y la vanidad: “Siempre me ha gustado todo lo que tiene ver con los medios, el modelaje, la pasarela, la actuación… Me gustaría tener mi propio programa de entretenimiento”, cuenta. La otra razón es altruista: “Ser comunicadora es una manera de ayudar a las personas, como la sicología, el derecho o medicina”, explica.
Anielka Espino tiene 18 años y representa a Ocotal, Nueva Segovia, en Miss Nicaragua 2009.
Le gusta mucho dibujar, bailar y leer. Acaba de leer la novela romántica María de Jorge Isaacs. “Ese libro me dejó llorando”, admite entre risitas.
Anielka es una joven morena de cabello color azabache. Sus ojos casi tan oscuros como su cabello. Sus senos son pequeños y sus caderas grandes. Su voz todavía es aguda y un tanto de niña.
Acaba de cumplir 18 años, la edad mínima para poder entrar al concurso, ¿por qué no esperar? “Porque siento que no hay por qué. Tengo todas las ganas y estuve tanto tiempo esperando este momento… que ya se me hacía imposible esperarme aún más”.
Y la espera ha sido algo larga. Desde los 12 años, dice, se viene preparando mentalmente. “Tener 18 años lo veo como una ventaja, es tener más vida, más ganas”, aduce.
Ante todo, se describe auténtica. “Intento no copiar cualidades de otras personas porque siento que eso es una desventaja en las competencias. Me gusta ser rara, especiales somos todos, a mí me gusta ser distinta”, declara.
Anielka se siente segura de ganar esta competencia. “ Siento que soy el prototipo ideal, siento que lo tengo todo para ganar”, dice esta amante de los olores exóticos, los mariscos y la música clásica.