“¿Su hija adolescente está embarazada? Tómelo al suave y haga bromas al respecto”.
Perdóneme si considera irresponsable este antetítulo, pero si hay algo que queda después de ver Juno, es esa sensación relax que exhalan los personajes de esta cinta ante tamaña crisis familiar que normalmente representa el embarazo inesperado de la nena de la casa.
Antes de comentarles la cinta, permítanme unas cuantas líneas sobre un asunto, relacionado con el filme claro. Este trabajo se considera la mejor película… del año pasado. Gran favorita de los críticos, sólo logró agenciarse el Oscar 2008 a mejor guión original.
Ahora que el gran evento cinematográfico está a tan sólo cuatro días de reeditarse, al circuito comercial de cines nacionales se les ocurrió como “gran idea” disponer esta cinta que desde hace varios meses se puede encontrar en los vídeo alquileres.
Es prácticamente un hecho que no podrá ver cualquiera de las películas nominadas este año antes de la entrega. Confórmese con la promesa de verlas, tal vez incluso, cuando falte una semana para los Oscar 2010. Allá usted si tiene la paciencia suficiente. Ahora, a hablar de la película.
Juno (Ellen Page) es una adolescente de 16 años que descubre que está embarazada de una sesión de sexo-prueba con su buen amigo Paulie Bleeker (Michael Cera). De lenguaje mordaz y ocurrente hasta el tuétano, decide dar al niño en adopción, luego de descartar el aborto como opción debido a lo molesto que le resultó la sala de espera de una clínica especializada en estas intervenciones; sí señores, así como lo leen.
No vamos a tocar aquí la polémica sobre el derecho o no al aborto. Eso es asunto de otras ligas. La cinta, más allá de la controversia gratuita que le achacaron, es tan sólo una ligera comedia de situaciones que en la vida normal son caldo de tensión máxima, pero en esta historia se transforman en simples detalles simpáticos y humoristas. Tome nota, por ejemplo, que irónicamente el nombre del personaje principal es tomado del de la diosa de la fertilidad de la mitología romana.
El ingenioso guión de Diablo Cody (no se sorprenda del nombre, antes de ser escritora, era striper) y la buena actuación del reparto en general destensiona una historia que en manos inexpertas sólo provocaría gratuitos debates encontrados.
Nota aparte es la actuación de Ellen Page. Muchos la consideraron la mejor del año pasado, (perdonen la insistencia). Los méritos son indiscutibles. Fresca y auténtica, Page esboza un retrato diferente de la adolescente embarazada.
Original y muy sincera con el personaje, Page sobrevive intacta los pequeños tropiezos que enfrenta esporádicamente la cinta al abordar sus acercamientos románticos con quien será el padre adoptivo de su hijo. Es capaz de superar cualquier crisis familiar, por más grave que sea, con un buen sarcasmo a flor de labios. Disfrútela.