Nicaragua se expresó. En junio del 2008, la oposición reunió a los nicaragüenses en las calles para reclamar democracia y condenar el pacto. Pero la unidad de los partidos aún no se logra. (LA PRENSA/ARCHIVO/B. PICADO)

Políticos no se entienden

Señalan que inmadurez política traba solidez de una coalición democrática Todos los políticos de la oposición, y quienes se dicen en ella, hablan de unidad, pero ¿quiénes la construyen realmente? En las últimas semanas Nicaragua ha escuchado una vez más de la búsqueda de “la unidad de las fuerzas democráticas”, pero mientras más se dice […]

  • Señalan que inmadurez política traba solidez de una coalición democrática

Todos los políticos de la oposición, y quienes se dicen en ella, hablan de unidad, pero ¿quiénes la construyen realmente?

En las últimas semanas Nicaragua ha escuchado una vez más de la búsqueda de “la unidad de las fuerzas democráticas”, pero mientras más se dice unidad, más se fragmentan los partidos y surgen propuestas de cómo debe ser ésta y por quién debe pasar sin que nadie quiera ceder.

El analista político Gabriel Álvarez afirma que la unidad marca la dinámica política del país, y la pregunta obligatoria es “¿unidad alrededor de qué?”.

El 8 de febrero, en Río Blanco, el diputado de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), Eduardo Montealegre, invitó a construir una alianza contra el orteguismo y el “repacto” entre el presidente Daniel Ortega y el ex presidente y ex reo Arnoldo Alemán, que controla al Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que en enero votó junto al Frente Sandinista para ceder al Gobierno el control de la Asamblea Nacional.

PLC DEBE REFUNDARSE

Álvarez estima que los “velos de supuesta unidad se van a ir cayendo”, en la medida que se aclaren las contradicciones entre pacto y antipacto, dice, y al respecto señala que “tenemos que coincidir en que entre los liberales hay quienes se han etiquetado como opositores, pero en realidad apoyan el pacto y así han logrado engañar a algunos de sus miembros y bases”.

Específicamente, Álvarez critica el rol del PLC, pues para él “con esa cúpula no se puede ser parte de una unidad” y sugiere que ese partido se refunde en contra de su entrega al FSLN.

Y es que el PLC también habla de unidad y pide a Montealegre “inscribirse con sus seguidores en el PLC, para participar en elecciones primarias”.

Álvarez advierte que la vocación democrática no obedece a partidos, sino que nace de los sectores, en este caso, de aquéllos que se oponen al pacto que ha acabado con la institucionalidad del país.

A propósito, el coordinador político del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, asegura que “la unidad democrática ya existe en el pueblo, expresada en el antiorteguismo, más allá de los partidos” y señala que la unidad no debe pasar por casillas, sino por “entendimientos serios” entre la clase política.

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