- Inyección de US$787,000 millones a la economía de EE.UU. no será suficiente
WASHINGTON/AFP Y EFE
El vasto plan de reactivación de 787,000 millones de dólares adoptado el viernes por el Congreso estadounidense, impulsado por el presidente demócrata Barack Obama, aliviará la economía dañada por la recesión, pero no de manera tan rápida como se espera, según analistas.
El plan prevé medidas de reducciones impositivas por 286,000 millones de dólares, cerca de un tercio del monto total, con el fin de reactivar el consumo. Su impacto debería sentirse paulatinamente.
El programa de gastos podría, en cambio, producir un efecto más lento si se tiene en cuenta el tiempo que va a requerir la aprobación y la financiación de los diferentes proyectos, insisten los expertos.
El resto del monto aprobado será volcado a la construcción y restauración de infraestructura, y a otros programas que conciernen a la educación, la salud o las energías limpias, pero se prevé que se realizarán entre 2009 y 2010.
NO LLEGA A LA RAÍZ DEL PROBLEMA: LOS BANCOS
Los economistas de Barclays Capital estiman que 245,000 millones de dólares del plan se gastarán en 2009, pero sólo 81,000 millones de éstos durante el primer semestre.
“La buena noticia es que el plan fue aprobado rápidamente y que su monto es considerable”, afirmó Ethan Harris, economista en Barclays. “La mala noticia” es que será reducido antes de ser votado.
Citó medidas “reducidas o eliminadas”, como los estímulos para la compra de automóviles o viviendas. En términos de impulso para la economía, el plan es “realmente ineficiente”, concluyó Harris.
Para Sal Guateri, economista en BMO Capital Markets, el plan de reactivación “no cambia el hecho de que nos enfrentamos a la mayor recesión desde los años 1930”.
“La mayoría de las medidas alentadoras llegará en el segundo semestre y en 2010, cuando los proyectos de infraestructura habrán sido elaborados y puestos en marcha”, añadió.
Kenneth Rogoff, profesor de economía en Harvard, afirma que el plan sólo dará sus frutos si lo acompaña un programa de rescate del golpeado sistema bancario. “Es como realizar una transfusión sanguínea a un paciente que aún está sangrando”, comentó.
El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo que el plan “no llegará al escritorio del presidente (Barack Obama)” antes del lunes, porque hay bastante papeleo de por medio.
La legislación fue votada en la Cámara de Representantes con los votos de 246 demócratas y la oposición de 183 republicanos. En el Senado, el resultado fue de 60 a favor, de ellos 57 demócratas y tres republicanos, y 38 en contra, todos estos republicanos.