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Tomado de ESPN
Me tienen que perdonar si no le doy una ovación de pie a Alex Rodríguez por decirnos lo que ya sabíamos: hizo trampa. Mintió por años. Y el lunes admitió que era una mentira.
Seguro, le damos varios puntos por la admisión y por la disculpa, por decirle al mundo que utilizó sustancias para mejorar el rendimiento del 2001 al 2003, por decir: “Fui un estúpido por tres años. Fui muy, muy estúpido”.
Pero no olvidemos la razón por la cual Rodríguez accedió a una entrevista a Peter Gammons: A-Rod estaba acorralado. Acorralado por el reporte del sábado de Sports Illustrated. Acorralado por la entrevista dada al programa 60 Minutes, hace 15 meses.
Pienso que creeré que Rodríguez le dijo a Gammons la verdad o, al menos, la versión de A-Rod de la verdad. Después de todo, si él pudo mentirle de manera calmada a la CBS en el 2007, ¿qué evitaría que le mintiera también a Gammons en el 2009? Nada.
Así que lo único absoluto en todo esto es que Rodríguez es un tramposo, sus totales de jonrones de inmediato serán cuestionados y nunca hubiese habido una entrevista con Gammons si Sports Ilustrated no hubiese reportado que A-Fraud dio positivo en el 2003 a esteroides anabólicos.
Hank Aaron, cuyo peso como jugador nunca sobrepasó las 190 libras, terminó su carrera de 23 años con 755 jonrones. Contrario a los números de Barry Bonds, Mark McGwire, Sammy Sosa y ahora Rodríguez, yo creo en la honestidad de cada uno de esos 755 jonrones. Yo creo que los únicos responsables de esos jonrones fueron las muñecas de Aaron, sus bates Hillerich & Bradsby y 755 lanzamientos que se quedaron francos en el plato. La física, y no la química, se encargaron del resto.
Para Alex, su uso de esteroides en el 2003 escapa del castigo de Grandes Ligas, pero probablemente le tendrá que decir adiós al Salón de la Fama.