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No hace mucho se le consideraba el mejor jugador del país, y ha bajado un poco en el ranking, sólo por el gran salto dado por Ofilio Castro y la madurez de Justo Rivas, pero sigue siendo un jugador de élite. Es de los mejores. Al igual que Jimmy, es consistente con el bate, seguro con el guante y agresivo en las almohadillas. No comenzó la temporada porque tiene compromisos con Chiriquí en el beisbol panameño, donde también ha dejado una buena impresión. Edgard, quien es bateador de 1,071 hits en el beisbol nacional, está entre los pocos artilleros que no resintieron el regreso al bate de madera. Simplemente siguió bateando, defendiendo con precisión y corriendo con electricidad. Fue campeón de bateo en el 2004 con .402 y siempre se le toma en cuenta como un candidato a ese título. Rivas espera contar con él en la etapa de refuerzos. Su regreso está previsto para finales de abril, justo a tiempo para la segunda vuelta.