(LA PRENSA/M. LORÍO)

“La vergüenza deportiva me dejó el cariño del público”

Roberto “El Bobby” Espino fue uno de los jugadores más populares en los últimos años en el beisbol pinolero y es uno de los cinco nicaragüenses que han capturado un título de bateo en un Campeonato Mundial de Beisbol. Después de su brillante carrera con el Bóer y la Selección Nacional, le han sido abiertas […]

  • Roberto “El Bobby” Espino fue uno de los jugadores más populares en los últimos años en el beisbol pinolero y es uno de los cinco nicaragüenses que han capturado un título de bateo en un Campeonato Mundial de Beisbol. Después de su brillante carrera con el Bóer y la Selección Nacional, le han sido abiertas las puertas del Salón de la Fama

Roberto “Bobby” Espino, Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense

  • Ver Infografia >

    Roberto “El Bobby” Espino hizo muchas cosas de las cuales puede sentirse orgulloso. Y al fin, otros han reconocido sus méritos.

    Espino ha sido exaltado al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense, junto con Adolfo Álvarez y William Ramírez. Y los motivos sobran.

    Es uno de los cinco nicaragüenses con un Campeonato Mundial de Bateo. Lo hizo en Italia en 1978, cuando cerró con .500, por 16 hits en 32 visitas al plato. Los otros cuatro son Sam Garth (1939), Jonathan Robinson (1940), Eduardo Green (1950) y Julio Cuarezma (1974).

    Terminó como líder en remolques en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Medellín, Colombia, y fue uno de los factores claves para la captura de la medalla de plata en Venezuela en 1983.

    Pero, además, Espino ha gozado de un gran afecto de los aficionados, que siempre valoraron la vergüenza y ética de trabajo de ese brillante infielder del Bóer, la única franquicia para la cual jugó en su carrera.

    Espino debutó en 1972 y antes de la aparición de Nemesio Porras era el símbolo del equipo capitalino. En esta conversación comparte sobre su inclusión al Salón de la Fama, su trabajo como mánager y relata sus mejores momentos en el beisbol.

    ¿Y cómo recibe su inclusión al Salón de la Fama?

    Personalmente es algo muy satisfactorio para mí, porque se está reconociendo todo mi esfuerzo de pelotero. Voy a hacer un poco modesto, pero honestamente, creo que me lo merecía.

    ¿A menudo recuerda su carrera?

    Por supuesto. Estoy orgulloso de lo que hice, pero sé que uno no vive del pasado. Pero no puedo evitar recordar mis logros.

    ¿Siempre pensó que debía estar en el Salón de la Fama?

    Sí, desde luego. Mi carrera fue bastante buena, diría yo. Fue buena en un 90 ó 95 por ciento, creo. Y con la Selección Nacional ya ni se diga, fui uno de los mejores bateadores de la historia.

    ¿En qué lugar, entre sus logros, pondría su entrada al Salón de la Fama?

    Sería uno de los mejores. Quizás el más preponderante. Son pocos los reconocimientos que se me han hecho, y no sé por qué, he tenido un poco de mala suerte en ese aspecto, pero indudablemente es una gran satisfacción para mi persona el estar en el Salón de la Fama.

    ¿No se le reconoce como se debe?

    Personalmente, creo que no se me reconoce. Como te dije, tuve una carrera plena. Me entregué de lleno al beisbol, dejé casi todo por el beisbol, y creo que merezco reconocimientos. Pero, a lo mejor soy yo el equivocado, y los que tienen que hacer ese reconocimiento no creen que lo merezco. Quizás, como te dije, es mala suerte.

    ¿Se siente mal por eso? ¿Cuánto le ha afectado esa falta de reconocimientos?

    Pues, no me siento mal. Yo siempre me dediqué al juego enteramente sin esperar algún reconocimiento, incluso, sin esperar remuneraciones. Muchas veces yo jugué en el equipo por amor al deporte y lo hacía igual cuando me pagaban y cuando no lo hacían. No me hace sentir mal, al contrario, me siento bien porque he respetado mi trabajo, he respetado al beisbol y he hecho lo mejor posible.

    ¿Lo haría de nuevo sabiendo que no reconocerían su trabajo?

    Sí, el beisbol ha sido mi vida.

    Sus recuerdos

    ¿Qué recuerda más de su carrera?

    En primer lugar, el campeonato de bateo que gané en Italia. También recuerdo mi aporte en la obtención de la medalla de plata en Caracas y un batazo que pegué en Japón, que, sin exagerarte, fue como de 500 pies. Fue en el año de 1976. Aún recuerdo eso.

    ¿Qué fue lo más importante?

    Lo primordial, lo que me hace sentir bien y que todo valió la pena, es el reconocimiento del fanático, que donde me encuentra me reconoce, me saluda, quiere platicar conmigo, me recuerda que yo fui el campeón bate del Mundial de Italia, y todas esas cosas a mí me hacen sentir bien, y creo que a cualquiera haría sentir bien.

    ¿Aparte de las cifras y el público, qué detalles le emocionan al recordarlos?

    Me enorgullece haber bateado en la época del mejor pitcheo a nivel nacional. Mi generación era la de Julio Juárez, Antonio Chévez, Porfirio Altamirano, Sergio Lacayo, Denis Martínez, Albert Williams, Juan Oviedo, Aubrey Taylor, Julio Moya y muchos más.

    Dicen que Julio Moya tuvo un mal historial contra usted ¿Es cierto?

    Es cierto. Sin exagerarte, creo que le bateé más de 600 puntos. No tuve un pitcher más fácil en mi carrera que Moya, y a Moya todos le tenían miedo. Nadie le bateaba. Era imposible batearle, pero para mí fue fácil.

    ¿Tan mal le iba a él contra usted?

    Malísimo. Una vez le iba bateando de 3-3 en un partido. Y en el cuarto turno le pegué una línea directa hacia él. La bola le pegó cerca del hombro, y en vez de tomarla para sacarme out —porque la bola le quedó cerca— se puso a gritar, diciéndome que lo quería matar. De cualquier forma, siempre le tomaba una base a Moya. Y en otra ocasión que nos enfrentamos, le estaba bateando de 4-4. En el quinto turno Moya me tira —no sé si accidentalmente o a propósito— una pelota directamente a la cara, yo me agacho rápido y me capeo la cara, y la pelota pega exactamente en el mango del bate, y salió un globito detrás de la segunda base, un hit. Y recuerdo que le dije: “No fregués vos Moya, hasta capeándome te meto línea”.

    Usted ganó un gran cariño de los aficionados de Managua ¿cómo se logra?

    La vergüenza deportiva me dejó el cariño del público. Uno tiene que tener vergüenza deportiva, y eso lo reconoce el público con aplausos y cariño.

    Tuvo que aparecer Nemesio Porras para quitarle el puesto de jugador símbolo del Bóer

    Sí. Lo que pasa es que Nemesio también tenía vergüenza y además era un bateador tremendo. A Nemesio vos lo ibas a ver pidiendo más rolas para agarrar y más lanzamientos para batear. Cuando terminaba la práctica de bateo, Nemesio era de los que te decía si podías quedarte con él otro ratito para seguir bateando y agarrando rolas. Es un ejemplo, de ésos ya casi no hay.

    ¿Cuál ha sido su momento más triste en el beisbol?

    Fue en un juego de exhibición contra Japón en 1977. Yo estaba en la Selección Nacional. Cometí tres errores en la defensa. Perdimos, y fue por mi culpa. Yo lo eché a perder con mis errores. Cuando terminó el juego, me quité el uniforme y lo fui a entregar bañado en lágrimas. Después Tony Castaño fue a mi casa con el uniforme, me hizo recapacitar y regresé al equipo.

    Era un juego de exhibición

    Es como te he dicho, este juego yo lo he respetado mucho, he dado casi toda mi vida al beisbol y me sentía mal en ese momento. No podía estar vistiendo el uniforme de Nicaragua con ese peso encima. Yo me entregaba de lleno a un juego, independientemente que fuera un campeonato mundial, nacional o un juego de exhibición, siempre respeté al juego y a los fanáticos.

    ¿Cómo quiere que lo recuerden?

    Como un tipo muy respetuoso, un caballero, nunca maltraté a un compañero ni a un contrario.

    Buscando éxitos como mánager

    Roberto “El Bobby” Espino terminó exitosamente su carrera como pelotero y en los últimos años ha comenzado la de mánager. Después de su brillante paso con el Bóer y la Selección Nacional, Espino ha laborado como coach de bateo y con mucho éxito.

    Espino debutó en 1972 con el Bóer. En su carrera bateó .302 con 75 jonrones, 484 empujadas y 1,013 hits conectados en 999 juegos de temporada regular.

    Fue un jugador que dominó el infield del Bóer y se coronó en 1975, 1976 y 1977, cuando la franquicia india se unió a los Búfalos.

    Y ahora se encuentra en su cuarto episodio como mánager, en esta ocasión, de los Dantos, antes llamados Juveniles, que participarán en el próximo Campeonato Nacional de Beisbol de Primera División.

    El cuerpo técnico que trabajará con “El Bobby” lo integran Miguel Pérez, como coach de pitcheo, Marvin Throneberry, Julio Quiñónez y David Avendaño, como coaches y entre todos se alternan para trabajar en el infiel y outfield.

    Se le recuerda como uno de los mejores campo cortos de todos los tiempos. Fue uno de los bateadores más finos de nuestro circuito y compuso una de las selecciones más temidas junto a los tronqueros Ernesto y Vicente López, Pablo Juárez y David Green.

    Un nuevo reto como mánager

    Sí, estoy un grupo de muchachos jóvenes tratando de enseñarles el beisbol. Estamos tratando de enseñarse no sólo cómo se juega, sino cómo se siente jugar al beisbol, cómo debe ser la actitud al ganar o perder un juego, todo eso es parte de los entrenamientos que nosotros estamos dando, y esperamos llevarlo a un final feliz cuando termine la temporada.

    ¿Quiere hacer carrera como mánager o es algo temporal?

    Personalmente no es mi misión ser mánager , simplemente acepté el reto de dirigir a este equipo de chavalos, porque me gusta enseñar a los jóvenes, pero pienso que mi misión no es ser mánager. Me siento más contento como entrenador de bateo, y creo que he dado mis frutos como entrenador de bateo.

    Además de dirigir en el beisbol, ¿qué más hace “El Bobby” Espino?

    No hago más que beisbol. Vivo del beisbol y para el beisbol. Esto me ha dado resultados y seguiré en esto hasta que ya no pueda. Y no es que no sepa hacer otra cosa. Yo fui bachiller y fui oficinista, pero me he dedicado al beisbol.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí