El hondureño Mario Rodríguez produjo el primer gol de los catrachos, en un partido que pudo tener un mejor final para Nicaragua, en la Copa de Naciones. (LA PRENSA/ AFP / Orlando Sierra)

Se desvaneció la ilusión

[doap_box title=»Nos espera Belice» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El Salvador se enfrentará mañana a Honduras y Belice a Nicaragua en el cierre del Grupo A de la Copa de Naciones de Futbol, que se realiza en Tegucigalpa. Nicaragua necesita superar a Belice, para quedar en la tercera posición y asegurar el repechaje para la Copa de Oro. […]

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El Salvador se enfrentará mañana a Honduras y Belice a Nicaragua en el cierre del Grupo A de la Copa de Naciones de Futbol, que se realiza en Tegucigalpa.

Nicaragua necesita superar a Belice, para quedar en la tercera posición y asegurar el repechaje para la Copa de Oro.

Nicaragua ha recibido cinco goles, incluyendo dos autogoles y ha recetado dos.

Los terceros lugares de cada grupo se medirán en un partido que definirá al quinto país que asistirá por la región a la Copa de Oro.

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Nicaragua jugó todos los partidos posibles ante Honduras. En la primera parte, tuvo puntería cuando la necesitó, carácter para sobreponerse a la adversidad, y en el segundo tiempo, constantes errores defensivos e inocencia, dejando la sensación de un equipo que no sabe consolidar lo que parece que puede hacer, pero que nunca ha logrado: ganar.

Recordó a otras ediciones muy conocidas de Nicaragua, pero sin los milagros ansiados. Se volvió a perder por goleada, de 4-1 ante Honduras, en la segunda jornada en la Copa de Naciones de Futbol, que se realiza en Tegucigalpa.

Los catrachos ganaron un partido que pronto será enterrado como uno más, un encuentro festivo por los goles, defectuoso por las lacras defensivas y optimista para Nicaragua por sostener un bonito empate de 1-1 durante 60 minutos.

Lo festivo del partido se presenció en el primer tiempo. Mario Rodríguez abrió el marcador por Honduras a los 15 minutos, aprovechando que el guardameta nicaragüense, Denis Espinoza, no logró retener un disparo de Saúl Martínez.

Pero Nicaragua no tuvo complejos, y a los 29 minutos Armando Ismael Reyes sorteó la defensa catracha, disparando entre cuatro hombres. Fue un golazo. Esa anotación tradujo lo que sucedía en el campo: Nicaragua estaba extrañamente jugando mejor que Honduras.

Y así concluyó el primer tiempo. El milagro estaba sucediendo, pero no tardó en ser desvanecido.

El nicaragüense, David Solórzano, que tuvo su peor partido, no pudo despejar un centro en el área chica que “defendía”, y en vez de ello, metió la esférica en el arco pinolero, un autogol insólito, inocente, a los 64.

La tercera anotación de Honduras (73) también tuvo la complicidad de Solórzano, que nuevamente no pudo despejar el balón, sirviendo a Saúl Martínez para el gol. Y el cuarto de los catrachos se dio con una Nicaragua ya decaída; Walter Martínez se dio gusto con un disparo que perforó el lateral izquierdo de la portería de Espinoza.

Y el resultado final fue el acostumbrado para Nicaragua, una goleada.

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