- Noquea y arrebata corona a mexicano
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El estadounidense “Sugar” Shane Mosley dio la primera gran sorpresa del año en el boxeo mundial, al noquear en el noveno asalto al mexicano Antonio Margarito, en un espectacular resultado, anoche en el Staples Center de Los Ángeles.
Mosley reclamó la corona welter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), que había ganado Margarito en su anterior pelea ante el puertorriqueño Miguel Cotto, logrando el cinto de una forma categórica porque dominó a Margarito en toda la pelea.
No hubo un solo asalto en el que el mexicano estuviera adelante. Fue dominado en la mayoría de la contienda, con excepción de algunos chispazos de poder.
Desde que sonó el campanazo inicial, Mosley se fue encima del mexicano con su velocidad y fuerte golpeo a la cabeza. La velocidad del “Sugar” se mantuvo en el segundo, luciendo mucha inteligencia porque conectaba sus golpes, y se retiraba de la línea de ataque de Margarito en forma instantánea.
Margarito inició con fortaleza el tercer asalto. Parecía que estaba comenzando a entrar en onda en la pelea, golpeando con su potente izquierda, en par de ocasiones en upper cuts, que movieron para arriba la cabeza de Mosley. Pero el “Sugar” hizo daño con su velocidad de mano, rápidas combinaciones que dejaban fuera de lugar al “Tornado de Tijuana”.
El sexto, fue el mejor asalto de Mosley hasta ese momento, conectando con mucha potencia sus golpes, haciendo mucho daño a la humanidad de Margarito que parecía desubicado, sin ningún tipo de defensa o alternativa para resolver a Mosley.
La ventaja de Mosley se mantuvo en el séptimo, y en el octavo dio la campanada cuando envió a la lona a Margarito con andada de derechas al rostro que parecía acabar con el mexicano.
Mosley tomó aire en el minuto de descanso, y una vez reanudas las acciones, con un agotado Margarito, se lanzó con todo hasta conseguir el impresionante nocaut a los 43 segundos de iniciado el noveno round.
Margarito visitó por segunda vez la lona víctima del golpeo “Sugar”, obligando a Caiz a suspender las acciones ante la clara superioridad del orgullo de Pomona, que fue respaldo en su esquina por algunas estrellas de cine de Hollywood.