LA PAZ/ AFP
Bolivia acudirá este domingo a un referendo que busca dotar al país de una nueva Constitución, tras un traumático proceso de tres años en los que el país estuvo al borde de una guerra civil, por la oposición de cinco regiones.
La consulta también dirimirá acerca de la superficie máxima de la propiedad privada de la tierra, entre 10,000 y 5,000 hectáreas.
El referendo constituyente fue convocado tras un consenso alcanzado en octubre pasado en el Congreso bicameral entre el oficialismo y la oposición, para atajar una escalada de violencia que en septiembre estalló en Santa Cruz y Pando con un saldo de al menos una docena de campesinos leales a Morales muertos.
TOMA Y DACA
Esta escalada mostró las enormes diferencias entre un Gobierno central empeñado en sacar adelante su Constitución, y cinco departamentos —Santa Cruz, Tarija, Chuquisaca, Beni y Pando, los más opositores al presidente Evo Morales— empeñados en que se respetaran sus anhelos autonómicos, considerados como separatistas por el Gobierno.
Los prefectos y los líderes cívicos de esas regiones (los de La Paz, Oruro, Cochabamba y Potosí son afines a Morales) mantienen entonces su oposición porque afirman que la autonomía departamental no está fielmente reflejada en el texto constitucional.
A pocos días del referendo, los líderes civiles y los prefectos de esas regiones, además de sectores de la oposición de derecha, instan a la ciudadanía a votar por el No a la nueva Carta Magna, a la que consideran estatista e indigenista.
El proceso inicial para llegar a esta Constitución tampoco fue fácil: la Asamblea Constituyente sesionó 16 meses sin acuerdos y al final aprobó a mano alzada, sin la presencia de la oposición y en una sede militar, más de 400 artículos, una situación juzgada escandalosa por los opositores.