- Adolfo Álvarez, Roberto Espino y William Ramírez al Salón de la Fama
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Muchas veces se ha cuestionado el Salón de la Fama del deportivo nicaragüense por la calidad de sus integrantes.
Sin embargo, este año no hay nada que discutir, porque las puertas del templo de los inmortales le abre sus puertas a tres nuevos miembros, todos de lujo.
Adolfo Álvarez, un mortífero lanzador zurdo que luego se convirtió en uno de los bateadores más finos de su época; Roberto Espino, un artillero de primera línea tanto dentro como fuera del país, al extremo que ganó un campeonato de bateo en el Mundial de Beisbol de Italia en 1988; y William Ramírez (q.e.p.d.), quien impulsó los torneos Carlos Ulloa in memoriam, que fueron el evento más fuerte de baloncesto en el área, son los nuevos inmortales.
Álvarez, originario de Rivas, actualmente es entrenador de lanzadores del equipo Frente Sur, mientras que el “Bobby” Espino es el manager de los Dantos, un equipo encargado del desarrollo de jóvenes peloteros.
Ambos se han mantenido vinculados al beisbol y sólo era cuestión de tiempo para contemplarlos en el Salón de la Fama del deporte nicaragüense.
Álvarez comenzó su carrera en 1978 como lanzador y ocasional bateador. Fue una vez líder en victorias, dos veces fue el máximo ponchador y también capturó dos títulos de efectividad. En 1985 su brazo dijo no más, pero extendió su carrera hasta el 2003 como artillero, ganando el campeonato de bateo en 1987 con .377. En su carrera como pitcher su efectividad fue de 2.07 y como bateador finalizó con promedio de por vida de .303.
Espino debutó en 1972 con el Bóer y antes de la aparición de Nemesio Porras era el símbolo de la tribu. En 1987 se despidió del beisbol, pero regresó seis años después a batear para .305 con los Pinoleros.
En su carrera bateó .302 con 75 jonrones y 484 empujadas.