[/doap_box]
Melbourne/Ap
Sin dar muestras de la lesión en la rodilla que le afectó al cierre del año pasado, Rafael Nadal arrancó a todo vapor su campaña en el Abierto de Australia al propinarle el martes una paliza 6-0, 6-2, 6-2 al belga Christophe Rochus.
El chileno Fernando González tuvo que luchar cinco sets para eliminar al local Lleyton Hewitt, mientras que las hermanas Williams debutaron con cómodas victorias.
Nadal fue como un torbellino, apenas cediendo ocho puntos en los seis games del primer set. Cuando Rochus logró finalmente anotarse un game, y que ya le habían quebrado un saque en el segundo parcial, los aficionados que llenaron a capacidad la arena Rod Laver se pusieron de pie para ovacionarlo.
Nadal declaró que sólo quiso arrancar a paso firme el primer Grand Slam del año, y no enviarle un mensaje a sus rivales.
Nadal fue semifinalista aquí el año pasado e intenta conseguir su sexto título de una Slam.
Desbordado completamente, Rochus le puso buena cara a una situación fuera de su control y después del partido de expeditos 77 minutos bromeó al decir que debería considerar cambiar de profesión.